El colapso del único dique flotante operativo de la Armada en Ushuaia reaviva el debate sobre el estado de la infraestructura naval. La base es un enclave estratégico para la proyección argentina sobre el Atlántico Sur y la Antártida.
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El hundimiento del dique flotante ARA «Y-3» en el puerto de Ushuaia ocurrió en la noche del miércoles 6 de mayo. La unidad tenía más de 80 años de antigüedad, había sido construida durante la Segunda Guerra Mundial para la Marina de los Estados Unidos y se encontraba en estado de casi total inactividad desde hacía varios años. Era, hasta ese momento, el último dique flotante aún en servicio en la Armada Argentina.
El hecho se registró en horas nocturnas en el sector del muelle comercial, sitio 1, y motivó la intervención de efectivos de la Armada junto a autoridades portuarias, quienes trabajaron para evaluar la situación y garantizar la seguridad en el área. No se informó oficialmente sobre personas afectadas.
Un deterioro con antecedentes documentados
El estado crítico del Y-3 no era nuevo. Ya en octubre de 2015 había tenido un ingreso de agua que produjo un principio de hundimiento por popa, contenido en esa oportunidad mediante maniobras de achique. Según consignó el portal especializado Aviación Argentina, la unidad acumulaba años de falta de mantenimiento. La estructura había superado ampliamente su vida útil operativa.
El episodio generó impacto en el ámbito portuario local, dado que se trata de una instalación clave para tareas de mantenimiento y reparación naval en la provincia. Su pérdida deja a la Base Naval Integrada de Ushuaia sin capacidad propia de varada y mantenimiento de embarcaciones mayores.
Qué es un dique flotante y por qué es crítico en Ushuaia
Un dique flotante es una estructura que permite elevar embarcaciones fuera del agua para realizar trabajos de reparación, inspección y mantenimiento de cascos y sistemas externos. Su disponibilidad en Ushuaia es especialmente relevante. La capital fueguina está alejada de otros puertos con capacidad de varada en el país.
Según trascendió de fuentes locales, ante cualquier necesidad de reparación, las embarcaciones deben ser trasladadas a otros países. Esta operación eleva el costo y no permite dar respuesta a las propias necesidades en materia de defensa e industria naval. Con la pérdida del Y-3, esa limitación operativa se agudiza.
El proyecto de reemplazo pendiente
Desde 2023 existe un contrato para construir un nuevo Dique Flotante Autónomo y Autocarenable en el Astillero Río Santiago, destinado a la Base Naval Integrada de Ushuaia. Según el Consejo Portuario Argentino, el convenio contempla una inversión de 15 millones de dólares. La estructura proyectada tendrá capacidad de elevación de 3.200 toneladas y será apta para operar con patrulleros oceánicos, unidades MEKO 140 y otras embarcaciones de la fuerza.
Entre las características del diseño elaborado por el Astillero Río Santiago se destacan su autosuficiencia energética mediante dos generadores diésel, una eslora de 90 metros y la posibilidad de ser remolcado y emplazado en distintos puntos del litoral argentino. A la fecha, la obra no ha sido ejecutada.
Un enclave sin reemplazo operativo
La Base Naval Integrada de Ushuaia está proyectada como polo logístico antártico y tiene una ubicación estratégica que le permite prestar servicios logísticos y de asistencia a otros países en la región. La pérdida del Y-3 compromete esa función de manera directa hasta tanto se concrete una solución de reemplazo.
Las autoridades navales continúan evaluando los pasos a seguir tras el hundimiento. No se informaron plazos para la recuperación o reemplazo de la estructura.
Fuentes: Concejo Portuario Argentino/ Aviación Argentina/KamiNoticias








