La visita de la International Maritime Pilots’ Association a Buenos Aires dejó una agenda técnica e institucional que vinculó regulación, seguridad operativa, tecnología y competitividad logística

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La visita de la International Maritime Pilots’ Association (IMPA) a la Argentina volvió a poner en primer plano un tema estratégico para el sistema marítimo-portuario: el lugar del practicaje marítimo dentro de la seguridad de la navegación, la eficiencia operativa y el funcionamiento de las vías navegables.

La agenda desarrollada en Buenos Aires combinó actividad institucional y exposición técnica. El eje principal fue el seminario “IMPA visita Argentina”, realizado el 17 de marzo de 2026 en el Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, donde se presentó la delegación internacional integrada por Simon Pelletier, presidente de IMPA; Ricardo Falcão, vicepresidente; y Álvaro Moreno, vicepresidente financiero. El planteo central de la entidad fue que un sistema de practicaje de alto desempeño requiere regulación adecuada, estándares profesionales, inversión continua y mejora operativa para cumplir su función dentro de la navegación segura. 

Qué planteó IMPA en su visita a la Argentina

Durante su presentación en Buenos Aires, el presidente de IMPA sostuvo que los sistemas de practicaje mejor organizados se apoyan en tres pilares: gobernanza, independencia operativa y mejora continua. En el documento difundido durante la visita, la entidad remarcó que esos sistemas se estructuran sobre formación, certificación, cumplimiento de estándares internacionales y adopción de nuevas tecnologías para mejorar el uso de las vías navegables y de la infraestructura portuaria. 

La exposición también buscó instalar una idea de fondo: que el practicaje no debe analizarse solo desde el costo inmediato de una maniobra, sino desde su impacto sistémico sobre la seguridad, la continuidad operativa, la protección ambiental y la productividad portuaria. En ese marco, IMPA sostuvo que un sistema eficiente de practicaje reduce de manera decisiva el riesgo de navegación y aporta beneficios económicos y operativos amplios para el comercio marítimo. Según el documento presentado en Buenos Aires, un estudio encargado por IMPA en 2022 concluyó que un sistema eficiente reduce el riesgo de navegación 528 veces en comparación con no contar con práctico, mientras que un análisis de costo-beneficio actualizado en 2023 estimó un retorno de 60 a 1 entre inversión y beneficios en seguridad y eficiencia. 

Practicaje marítimo y competitividad logística

Uno de los aspectos más interesantes de la visita de IMPA fue su intento de conectar el debate del practicaje con la agenda de puertos y logística. El mensaje fue claro: cuando se habla de seguridad en maniobras, prevención de incidentes, uso más eficiente de los accesos y mejor coordinación institucional, también se está hablando de competitividad.

Ese enfoque tiene especial relevancia para la Argentina, donde la performance de los corredores marítimos y fluviales impacta de manera directa sobre terminales, exportaciones, tiempos operativos y confiabilidad logística. Desde esa perspectiva, el practicaje aparece no solo como una exigencia de seguridad, sino también como un componente que puede contribuir a una operatoria más previsible y eficiente. IMPA afirmó en su discurso que un practicaje bien regulado no es una carga económica, sino una inversión vinculada a la seguridad de la navegación, la protección del medioambiente y el comercio marítimo eficiente. 

La visita protocolar a la Prefectura Naval Argentina

La agenda de la delegación incluyó además una visita protocolar a la Prefectura Naval Argentina, donde las autoridades de IMPA fueron recibidas en el Edificio Guardacostas por el Subprefecto Nacional Naval, Prefecto General Alejandro Paulo Annichini, acompañados por representantes de la Cámara Argentina de Practicaje y Pilotaje, según el comunicado difundido por la fuerza que compartiste.

De acuerdo con esa información oficial, durante el encuentro se dialogó sobre temas de interés común vinculados a la seguridad de la navegación, el rol del practicaje en aguas restringidas y la importancia de la coordinación permanente con la Autoridad Marítima. La Prefectura destacó especialmente la articulación entre el servicio de practicaje y sus funciones regulatorias, así como el papel de los sistemas de control y gestión del tráfico de buques (VTS) para garantizar seguridad, eficiencia y protección del medio marino.

La recorrida incluyó también las instalaciones de la Dirección de Tráfico Marítimo y de la Dirección de Informática y Comunicaciones, donde la delegación pudo conocer herramientas tecnológicas y operativas vinculadas al monitoreo y control del tráfico marítimo y fluvial.

La posición de IMPA sobre desregulación y desempeño del sistema

Otro de los ejes de la visita fue la posición de IMPA frente a los procesos de desregulación del practicaje. En su presentación en Buenos Aires, Pelletier sostuvo que la experiencia internacional muestra que, en este campo, la competencia entre prestadores no necesariamente mejora los resultados y puede derivar en menor inversión en formación, menos innovación y mayores riesgos para la seguridad y la eficiencia del sistema. El documento presentado por la entidad sostiene que las zonas de practicaje obligatorio tienen rasgos de “monopolio natural”, por las inversiones requeridas, la continuidad operativa necesaria y la obligación de sostener cobertura suficiente del servicio. 

El comunicado adicional de IMPA reforzó ese argumento con referencias comparadas. Allí se afirma que, en algunas jurisdicciones donde se introdujo la competencia, las tarifas se duplicaron desde 2018, la tasa de incidentes por escala fue 41 veces superior al promedio internacional, el 60% de los incidentes ocurrió en zonas con competencia entre proveedores y la eficiencia del principal prestador cayó 9%. El mismo texto señala que la Unión Europea protege al practicaje contra la competencia en su reglamento de servicios portuarios, y que Alaska y Florida terminaron prohibiendo ese esquema por sus efectos sobre el interés público. 

IMPA también subrayó lo que definió como la “ironía de la desregulación”: cuando distintos operadores deben duplicar infraestructura, embarcaciones, programas de formación e instalaciones para competir dentro de un mercado fragmentado, los costos tienden a subir en vez de bajar, y el sistema puede requerir incluso más intervención pública para garantizar continuidad y cobertura. 

IMPA en Argentina y una discusión que seguirá abierta

La visita de IMPA a la Argentina dejó así una doble señal. Por un lado, consolidó una agenda institucional centrada en la cooperación con actores locales y en el diálogo con la Prefectura Naval Argentina. Por otro, volvió a poner sobre la mesa una discusión de fondo sobre cómo debe organizarse el practicaje en un país donde la navegación segura y la eficiencia portuaria son variables sensibles para el comercio exterior.

Más allá de las posiciones específicas, la presencia de la delegación internacional en Buenos Aires reforzó una idea que tiene peso propio en la agenda logística: hablar de practicaje es hablar también de seguridad, profesionalización, tecnología, previsibilidad y calidad operativa. Y en un sistema marítimo-portuario tan decisivo como el argentino, esa discusión difícilmente quede limitada a un debate sectorial. 


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