La Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata (CIN) expresó su profunda preocupación ante la reciente promulgación del Decreto 273/2025, que elimina el Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU), facilitando así la importación de buques y maquinaria usada al país.​

Redacción GlobalPorts

En un comunicado oficial, la presidenta de la CIN, Florencia Garrido, advirtió que esta medida representa un grave retroceso para la industria naval argentina, exponiendo a los fabricantes nacionales a una competencia desleal con productos importados obsoletos. Garrido destacó que el CIBU actuaba como un filtro técnico esencial para evitar que el país se convierta en un destino de tecnologías descartadas por otras economías, protegiendo al sector productivo local.​

Domingo Contessi, presidente del Astillero Federico Contessi y vicepresidente de la CIN, se sumó al rechazo, calificando el decreto como «un gravísimo error que pone en riesgo a centenares de industrias y miles de empleos«. Contessi recordó que medidas similares en el pasado, como el Decreto 440/71, permitieron la importación de más de 120 buques pesqueros usados, de los cuales una década después el 50% eran chatarra y el 85% de las empresas que los operaban estaban quebradas. «El barco usado fomentó inversiones oportunistas y de corto plazo, generando competencia desleal con aquellos armadores que invirtieron en barcos nuevos», señaló.

El empresario también cuestionó la contradicción entre esta medida y las políticas de países desarrollados. «Ningún país desarrollado permite esta competencia desleal. En Estados Unidos, no solo no se pueden importar barcos usados, sino que ni siquiera se pueden traer nuevos. Eso lo establece la Jones Act. Pero en Argentina decidimos mirar a Nigeria o Angola, no a las economías avanzadas que cuidan su industria», afirmó Contessi.

La CIN propuso alternativas al decreto, incluyendo un sistema ágil y transparente de evaluación previa basado en la existencia de producción nacional del bien a importar, la antigüedad y condición estructural y operativa del buque, y la compatibilidad con normas de seguridad, emisiones y equipamiento mínimo. 

«Reiteramos nuestra vocación de diálogo técnico e institucional para colaborar en la construcción de un marco regulatorio equilibrado que proteja el interés general y potencie la capacidad productiva nacional», concluyó Garrido.​

El sector naval marplatense, reconocido por su capacidad para producir embarcaciones competitivas y tecnológicamente modernas, incluso en contextos económicos adversos, ve con preocupación esta flexibilización que, según advierten, consolida la dependencia tecnológica y afecta a toda la cadena de valor, particularmente al entramado pyme, histórico motor de empleo y valor agregado.​

La industria naval argentina, que en los últimos años logró generar empleo e inversiones, alcanzando récords de nuevas botaduras y reduciendo significativamente la antigüedad de la flota, enfrenta ahora un escenario incierto que podría revertir los avances conseguidos.​

Comunicado de la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata (CIN)

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