Esta semana en el Monitor GlobalPorts: se profundiza un esquema basado en el crecimiento de los sectores exportadores más dinámicos (agro, energía, minería), en el marco de una macro más estable, una economía más abierta y un clima local y global más proclive a la inversión en proyectos de infraestructura, ante la baja del riesgo país, el nuevo marco regulatorio y un mercado internacional que comienza a mirar con otros ojos a los emergentes.
Por Diego Bercholc
Socio Gerente de GlobalPorts
La logística portuaria nacional se mueve al compás del nuevo modelo económico, que a fuerza de mayor equilibrio macro, menor riesgo país y un tipo de cambio relativamente bajo, favorece el crecimiento de los sectores exportadores más dinámicos (agro, energía, minería), que presentan estándares de productividad y competitividad internacionales, aún a pesar de la subsistencia del llamado “costo argentino”.
Además, al sell-off americano desde la asunción de Trump producto de la incertidumbre global, la baja de tasas de interés y la mayor debilidad relativa del dólar, se le está sumando en este 2026 una rotación de carteras en Wall Street y una mayor desconfianza de los mercados hacia los papeles tecnológicos del S&P500 y el Nasdaq, por una mayor percepción de riesgo y un temor a las posibles sobrevaluaciones. Este contexto favorece un mayor apetito global por los activos de mercados emergentes en general.
El resultado de todo este panorama es que los proyectos de infraestructura argentinos se han vuelto más atractivos para los inversores internacionales, dado el menor costo del capital producto del descuento a una menor tasa de interés y a un menor riesgo país. Además, el RIGI como marco regulatorio especial para los sectores más competitivos de la economía, suma otro argumento para hacerlos aún más atractivos. Además de los casos conocidos de proyectos en energía y minería, la logística portuaria también viene despertando interés a partir de la aprobación del proyecto de Terminales y Servicios por alrededor de US$ 300 millones para construir una terminal multipropósito en Timbúes. Otras propuestas para la construcción de nuevas terminales en la zona de la Hidrovía se encuentran aún a la espera de la aprobación del gobierno.
Lo cierto es que el crecimiento de estos sectores exportadores dinámicos por ahora acompaña el mayor optimismo inversor. El agro tuvo un comienzo de año auspicioso: las empresas del complejo oleaginoso-cerealero liquidaron US$ 1.850 millones en enero de 2026, lo que representa un aumento de 82% respecto a diciembre de 2025, según informó CIARA-CEC. Este nivel de liquidación constituye uno de los valores más altos registrados para un mes de enero y responde principalmente a mayores embarques de trigo, cebada, maíz y derivados de soja (especialmente harina y aceite). Según fuentes oficiales, en 2025 el complejo agroindustrial exportó más de 115 millones de toneladas, marcando cifras históricas en granos, oleaginosas y sus derivados, manteniéndose la harina de soja, el aceite de soja y el maíz como los principales productos y China y los países del sudeste asiático como los principales destinos.
En el ámbito portuario y en línea con lo anterior, Puerto Quequén informó un récord de 1.216.779 de toneladas de mercaderías movilizadas en enero de 2026, el mayor volumen para un comienzo de año desde la creación del consorcio portuario. En 31 días se atendieron 39 buques, con promedios de carga superiores a 31.000 toneladas por nave, impulsados principalmente por cargas como cebada forrajera, trigo y maíz, junto con subproductos del complejo oleaginoso y movimientos de insumos como fertilizantes. Quequén es clave para el completamiento de carga de granos de los buques que salen del Up River con un 70/80% de su capacidad total.
En energía, se conoció esta semana el ranking de las empresas con mayor producción de petróleo durante 2025: YPF mantuvo el primer lugar con 256 mil barriles por día (+34% interanual en shale oil), seguida por Vista (104 mil barriles), PAE (103 mil barriles y +36% en shale oil), Chevron (60 mil), Shell y Pluspetrol. La producción total de Argentina ya es similar a la de Venezuela (por encima de 800 mil barriles diarios) y se espera que supere el millón de barriles en un plazo no muy prolongado. Mientras tanto, Vaca Muerta logró en enero la segunda marca de fracturas más importante de su historia, con 2.401 totales y un crecimiento interanual del 36%. Las proyecciones 2026 señalan que se superarían las 28 mil facturas.
En este sentido, lo único que podría llegar a complicar el optimismo alrededor de los proyectos de Vaca Muerta es un escenario de desplome del barril de crudo, que amagó con preocupar en el inicio del año ante la captura de Nicolás Maduro y las perspectivas de una mayor producción venezolana. Si bien en ese momento el barril WTI llegó a rozar los US$ 55, las tensiones inmediatamente posteriores en Medio Oriente entre EE.UU., Irán e Israel alrededor del programa nuclear iraní dispararon el precio del petróleo nuevamente por encima de los US$ 60 (incluso el Brent llegó a tocar los US$ 70), llevando mayor tranquilidad a las petroleras que operan en Añelo.
Mientras avanza el oleoducto del proyecto Vaca Muerta Oil Sur, la logística off shore se prepara para recibir a los buques VLCC (Very Large Crude Carriers) de más de 330 metros de eslora, que cargarán y exportarán el crudo desde Punta Colorada, con calados que superarán los 20 metros y sistemas de carga aptos para aguas profundas. Estos buques tienen una capacidad que oscila entre los 200 mil y 320 mil toneladas y pueden trasladar alrededor de 2 millones de barriles de crudo por viaje. La mayor escala de estos buques es conveniente para viajes más largos (a destinos asiáticos) que los que se hacen actualmente desde Bahía Blanca y Puerto Rosales, dado que permiten bajar el costo medio y aumentar la competitividad de la carga.
En paralelo a que el agro y la energía baten récords, las terminales portuarias comienzan a disputarse el mercado de transbordo de la minería del litio y el cobre de cuyo y el noroeste, otro mercado en franca expansión. En estos días, un informe privado del grupo educativo Aprendamos de Minería (ADM) destacó que la minería ya es el 5° complejo exportador de Argentina, con exportaciones por U$S 6.037 millones, un crecimiento interanual de casi 30% y una proyección de ventas al exterior por hasta U$S 23.800 millones hacia 2035.
En este sentido, el complejo portuario de Zárate y Campana ve una oportunidad estratégica para captar la exportación de minerales del Cuyo cuando el San Martín vuelva a operar con volumen. Pero al mismo tiempo, las terminales agroexportadoras del Gran Rosario no quieren quedarse afuera de un negocio que asoma como complementario al cerealero: el tren que llevaría el mineral hacia los puertos, no volvería vacío sino cargado con insumos y reactivos importados que son necesarios para la producción, mejorando la eficiencia y bajando los costos de la operación. Así las cosas, ACA, Deheza, Bunge, Cargill y Dreyfus conformaron recientemente un consorcio que pretende competir en la licitación para la privatización de la operación del Belgrano Cargas, ramal que transporta un 85% de cargas de agrograneles.
Hablando de Bunge, esta semana se concretó su fusión con Viterra (operación valuada en US$ 18.000 millones), la cual daría origen a un nuevo gigante agroindustrial -del cual Bunge controlaría el 70%-, con un volumen estimado de 23 millones de toneladas anuales, desplazando a Cargill como principal exportador de granos del país y concentrando cerca del 25% de los envíos agrícolas nacionales.
Finalmente, el nuevo modelo económico argentino también impacta en la logística portuaria por el lado de la importación. Una economía más abierta, con menores aranceles y un tipo de cambio más bajo, abarata las compras al exterior e impulsa el negocio de las terminales de contenedores, aunque también profundiza el histórico imbalance. El impacto se refleja en los últimos datos del Puerto de Buenos Aires, que entre Puerto Nuevo y Dock Sud superó los 1,5 millones de TEU movilizados en 2025, su mejor marca desde 2018. En este contexto, Dock Sud cerró el año con crecimiento de 71% en throughput y 10% en toneladas movilizadas (11,5 millones).
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