En un acto con mínima concurrencia, el Astillero Naval Federico Contessi concretó su botadura número 134 con la entrega del buque pesquero congelador “Federico C” a la firma propietaria y armadora, Pesquera Veraz SA


Por primera vez en sus 70 años de historia, el Astillero Naval Federico Contessi y Cía. SA celebró una ceremonia de bautismo y botadura en un marco de mínima concurrencia y sin público. Solo asistieron los propietarios y algunos contratistas, empleados afectados a la maniobra, la tripulación, las madrinas del buque y monseñor Armando Ledesma quién bendijo a la embarcación, al aire libre y respetando los protocolos de distanciamiento social que rigen por la pandemia Covid-19. Las madrinas de la moderna embarcación fueron Justina Goñi y Verónica Angeleri ambas nietas de Federico Contessi e integrantes del área de comercio exterior de Grupo Veraz. Ellas fueron las encargadas de estrellarla botella de champagne contra la imponente proa invertida del buque, en el instante previo a su botadura.
Desde el interior de un vehículo cercano al varadero, Don Federico Contessi pudo contemplar con orgullo como se hacía a la mar el buque más importante construido por el astillero que fundó en 1950.
El “Federico C” es un buque pesquero congelador de altura, especialmente estudiado para operar en el caladero argentino. Responde al prototipo Nº 39AC/GV que fue íntegramente proyectado y diseñado por el departamento técnico del astillero. Se trata de una embarcación de líneas modernas, con equipamiento de última generación, concebida para realizar pesca de arrastre con tangones, que puede congelar 18 toneladas de marisco por día y alojar a 32 tripulantes en su cómoda habitabilidad. El buque se incorporará a la flota de la armadora Pesquera Veraz SA, de la cual el astillero constructor es accionista. No hubo discursos, pero Domingo Contessi, presidente del astillero quiso expresar solo dos palabras: “Muchas gracias” a todo el personal del astillero que trabajó de manera tan responsable y eficiente en este proyecto, pero los gritos de euforia surgieron espontáneamente cuando el barco tocó las aguas del puerto por primera vez. La emoción se tradujo luego en lágrimas, por la satisfacción de ver al buque en el mar.
Han sido más de 75.000 horas hombre las invertidas en esta construcción y todavía falta el alistamiento final de sistemas eléctricos y frigoríficos que se realizará con el buque a flote, así como la puesta en marcha de equipos importados para lo cual deben concurrir técnicos de las distintas firmas proveedoras. “Esperamos que este buque marque un punto de inflexión en la historia del astillero. Sabemos que existe una importante demanda potencial de esta clase de buques congeladores y estamos demostrando que se pueden hacer en Argentina, con iguales o mejores prestaciones que los importados y a un menor costo. Pero como nos ha enseñado Federico, dejaremos que la obra hable por sí misma. Hemos aprendido mucho con este proyecto y lo más importante es que sabemos que el próximo buque de esta serie será mejor y que podremos construirlo más rápido”, dijo Leandro Goñi, nieto de Federico y director del astillero, quien integra el equipo de profesionales argentinos que diseñó el buque y festejaba también ese día su 33° cumpleaños.
“Todo fue cuesta arriba, desde la aprobación del proyecto hasta las complejidades técnicas que hubo que resolver. Comenzamos la construcción dos años atrás con un escenario de mercados auspicioso, luego tuvimos un apoyo financiero parcial del BICE que mucho agradecemos. Hoy culminamos el buque con el mundo sumergido en una pandemia que nos causó demoras en el final de la construcción, los precios del langostino en sus mínimos históricos y el financiamiento para estas obras de largo plazo prácticamente cortado. Pero el astillero nunca bajó los brazos y en estos dos años no solo se culminó el “Federico C”, sino que además botamos otros siete buques, ampliamos las instalaciones edilicias, aumentamos el personal y tenemos otras dos obras en estado avanzado de construcción. Apostamos con todo a la renovación de la ota, al país y a la producción, tal como siempre lo hemos hecho”, comentó emocionado Domingo Contessi, mientras agradecía a todo el personal del astillero.
“Este buque nos permitirá dar un salto de calidad y eficiencia en el segmento del congelado abordo. Hasta ahora nos hemos destacado en la elaboración de langostino procesado en tierra donde también seguimos invirtiendo, pero con esta moderna herramienta podremos además ser eficientes en otro segmento del mercado del langostino. Es un orgullo haber podido construir este buque en la Argentina y que lleve el nombre de mi abuelo”, resaltó Federico Angeleri, director comercial de Grupo Veraz. Fuente: Transport & Cargo 

Intro Nueva Edición Revista
A buen Puerto
Nov. 2020
Ver publicación online aquí Oportunidades de descarbonización del transporte fluvial en la Hidrovía Paraguay-Paraná- Centro de Patrones y Oficiales de Pesca y de Cabotaje Marítimo Presenta: Buques y puertos sustentables para una Marina Mercante Nacional: Leyes de Marina Mercante e Industria Naval