El proyecto Vaca Muerta Oil Sur , VMOS, no es solo un oleoducto. Es un reorganizador el mapa portuario argentino. A medida que avanza su construcción, los puertos argentinos se están alineando en dos categorías bien diferenciadas: los que sacan el crudo al mundo y los que sostienen la cadena logística que hace posible esa exportación. El mapa portuario del VMOS es el más significativo de la logística energética argentina en décadas.

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Los puertos exportadores: quiénes sacan el crudo

Antes del VMOS, el crudo argentino salía al mundo por cuatro nodos principales. Puerto Rosales y Puerto Galván, ambos en el sistema de Bahía Blanca, concentran la mayor parte del movimiento actual.

Puerto Rosales opera con buques Aframax y es hoy el principal punto de salida del crudo de Vaca Muerta. Puerto Galván suma exportaciones del crudo neuquino a través de Trafigura.

Más al sur, los puertos de Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia, administrados por Termap, reciben petróleo del Golfo San Jorge y lo despachan tanto al mercado interno como a buques de exportación.

Ese esquema funciona pero tiene un límite físico preciso: ninguno de esos puertos puede recibir buques VLCC cargados a pleno. Eso condiciona los mercados de destino y encarece el flete por barril.

El puerto de Bahía Blanca acaba de lanzar la licitación para el dragado de profundización de su canal de acceso, con el objetivo de pasar de 45 a 50 pies de calado operativo independiente de mareas. La obra, estimada entre 100 y 120 millones de dólares, apunta a habilitar el ingreso pleno de buques Suezmax y consolidar al complejo como hub exportador de Vaca Muerta.

Por otro lado, más al sur está Punta Colorada. La terminal en construcción en la costa rionegrina está diseñada para operar VLCC con calado de 25 metros y capacidad para transportar hasta 2 millones de barriles por viaje. Habilitará exportaciones directas a China, India y el sudeste asiático a costos logísticos sustancialmente menores por barril. El cronograma prevé una primera monoboya operativa en septiembre de 2026 y el inicio de exportaciones en diciembre. Cuando eso ocurra, el mapa exportador del crudo argentino habrá dado el salto más importante de su historia.

Los puertos de apoyo logístico: quiénes sostienen la cadena

El segundo grupo es menos visible pero igualmente determinante. Son los puertos que no exportan crudo sino que hacen posible que el sistema exportador funcione.

San Antonio Este es el más activo de este grupo. Su proximidad a Punta Colorada lo convirtió en la entrada natural de los materiales de construcción del VMOS: acero para tanques, módulos habitacionales, caños y equipos especiales. Operado por Patagonia Norte, pasó de terminal secundaria a nodo estratégico con empleo creciente y frecuencia de recaladas en expansión.

Puerto Quequén ocupa un rol diferente y más específico. En abril recibió su segunda carga vinculada al VMOS: las 12 anclas de 43 toneladas y 12 cadenas de 400 metros del BBC Odesa, destinadas al sistema de fondeo de las monoboyas offshore. El puerto reunió condiciones que otros no tenían: profundidad operativa, espacio para buques de proyecto y la plazoleta de ALN Neuquén como nodo de acondicionamiento. Desde allí, el Skandi Hera cargó el equipamiento para llevarlo al punto de instalación submarina en el golfo San Matías. No es un rol permanente, pero es real y creciente.

San Nicolás completa el mapa por la vía fluvial. Su posición sobre el kilómetro 348 del Paraná, con muelle de ultramar, conexión ferroviaria y acceso directo a rutas nacionales, lo convierte en punto de entrada para insumos de perforación que llegan en graneleros de ultramar. Recientemente recibió 31.000 toneladas de baritina marroquí destinadas a los lodos de perforación de Vaca Muerta. El mineral no va al oleoducto: va a los pozos que producen el crudo que el oleoducto después transporta. El nodo dominante para ese tráfico sigue siendo Bahía Blanca, pero San Nicolás opera como alternativa competitiva bajo esquemas logísticos privados.

Un sistema que se complejiza sin reemplazarse

Los cuatro puertos exportadores activos seguirán operando. Lo que cambia es el volumen relativo de cada uno y el tipo de buque y mercado que atiende. Y lo que se suma es una red de puertos de apoyo —San Antonio Este, Quequén, San Nicolás— que hasta hace dos años no tenía ningún vínculo con el sector energético.

Vaca Muerta no solo redistribuye los roles por lo que exporta. Los redistribuye también por todo lo que necesita importar y movilizar para seguir produciendo. Esa es la dimensión logística que todavía no termina de verse completa, pero que ya está tomando forma puerto por puerto.

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