La Autoridad Marítima retiene el control técnico de la operación mientras tres remolcadores enfrían el casco del Min Jiang Kou. La duda de fondo todavía no tiene respuesta: si el aumento de temperatura es apenas un foco residual o el inicio de un segundo incendio.

GlobalPorts | Industria Naval

El Min Jiang Kou, un buque Ro-Ro de bandera marshallesa operado por COSCO Shipping Specialized Carriers, permanece sin tripulación y sin energía eléctrica a bordo en aguas panameñas. Por eso, tres remolcadores enfrían su casco desde el exterior mientras la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) evalúa un nuevo incremento de temperatura detectado en sus cubiertas.

El buque, construido en 2024 con capacidad para 7.500 vehículos, navegaba de China hacia el puerto ecuatoriano de Manta cuando sufrió un incendio en su sala de máquinas el 6 de agosto, a unas 630 millas náuticas al sur de Costa Rica. La tripulación fue evacuada sin heridos hacia Akita, Japón.

Un segundo susto que la AMP todavía no confirma

La secuencia se reabrió la noche del 7 de septiembre. La empresa de salvamento contratada para recuperar el Min Jiang Kou —la estadounidense Resolve Marine— detectó entonces temperaturas elevadas en varias áreas de las cubiertas, con el buque ya a unas 600 millas náuticas de Panamá. La AMP autorizó su ingreso a aguas jurisdiccionales para estabilizarlo, y desde ese momento mantiene la nave bajo vigilancia mientras los especialistas enfrían el casco desde afuera. Sin embargo, la autoridad panameña fue clara en un punto: el origen del calentamiento sigue bajo evaluación técnica y todavía no confirmó un rebrote del incendio original.

Tampoco hay, por ahora, información oficial sobre la carga que transportaba el buque en este viaje. Circuló extraoficialmente la hipótesis de vehículos eléctricos a bordo como posible foco térmico, pero ni la AMP ni la naviera la confirmaron.

El buque: un car carrier de última generación con un punto débil

Con 72.255 toneladas de arqueo bruto, casi 200 metros de eslora y 13 cubiertas —cuatro de ellas de altura variable—, el Min Jiang Kou pertenece a la nueva generación de car carriers que las navieras asiáticas vienen incorporando. Su propulsión dual, preparada para operar con gas natural licuado, lo ubica entre los buques más avanzados de su segmento.

Sin embargo, esa misma sofisticación técnica juega en contra durante una emergencia: el blackout total deja fuera de servicio los sistemas automatizados de detección y extinción, y obliga a la empresa de salvamento a trabajar prácticamente a ciegas desde el exterior.

Por qué el caso importa más allá de Panamá

El episodio del Min Jiang Kou reabre un debate que atraviesa a toda la industria del transporte de vehículos: qué hacer con un buque que arde en altamar, lejos de cualquier puerto dispuesto a recibirlo. Panamá no era el destino original de la nave —iba camino a Manta—, sino el punto donde la empresa de salvamento pidió autorización para estabilizarla antes del traslado final a un astillero asiático.

Esa decisión no es menor, porque cada vez más Estados costeros endurecen las condiciones para aceptar buques siniestrados en sus aguas, por el riesgo ambiental y operativo que implican mientras permanecen a la deriva. Que la AMP haya aceptado recibir al Min Jiang Kou, con seguimiento técnico propio, es entonces una señal que otros puertos de la región observan de cerca.

Mientras tanto, el reloj corre en dos frentes: el técnico, para determinar si el calentamiento es un foco residual o un nuevo incendio; y el logístico, para definir cuándo el Min Jiang Kou podrá completar el tramo final rumbo a Asia. Hasta entonces, seguirá bajo la mirada de tres remolcadores y de una autoridad marítima que, por ahora, prefiere no adelantar conclusiones.

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]