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Pan American Energy (PAE) selló un contrato para exportar gas natural argentino hacia Uruguay, en una operación que vuelve a poner en agenda el rol de Vaca Muerta como proveedor regional de energía y la reactivación de infraestructuras estratégicas para la integración energética del Cono Sur.

El acuerdo fue firmado con la estatal uruguaya UTE (Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas) y contempla el envío de gas natural producido en Vaca Muerta a través del gasoducto Cruz del Sur, que conecta Punta Lara, en la provincia de Buenos Aires, con Colonia y Montevideo. El combustible se destina principalmente a abastecer la central térmica Punta del Tigre, una de las principales usinas del sistema eléctrico uruguayo.

Según información oficial, desde el inicio de las entregas ya se despacharon más de 7 millones de metros cúbicos de gas, con previsiones de incremento durante los meses de verano austral, cuando suele aumentar la demanda para generación eléctrica.

Una infraestructura clave que vuelve a operar

El gasoducto Cruz del Sur es una pieza central de este esquema. La infraestructura es operada por un consorcio integrado por Pan American Energy, la estatal uruguaya ANCAP, Harbour Energy y Shell. Durante años, el ducto tuvo un uso limitado, pero el nuevo contexto productivo de Vaca Muerta y la mayor disponibilidad de gas habilitaron su reactivación como corredor de exportación.

Para Uruguay, el acuerdo permite reducir el uso de combustibles líquidos en la generación térmica, con impacto directo en los costos de abastecimiento y en la huella ambiental del sistema eléctrico. Para Argentina, implica una vía concreta para canalizar excedentes de producción y generar ingresos por exportaciones energéticas en un esquema regional.

Vaca Muerta y el giro exportador del gas argentino

El contrato con Uruguay se inscribe en una estrategia más amplia de valorización del gas de Vaca Muerta, que en los últimos años dejó de pensarse únicamente como un recurso para el mercado interno y comenzó a proyectarse como un activo exportable, tanto a países limítrofes como a mercados extra regionales.

En ese sentido, Pan American Energy forma parte del consorcio Southern Energy, integrado también por YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, que impulsa un proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) desde la costa atlántica argentina. La iniciativa prevé la instalación de un buque licuefactor en el Golfo San Matías, con el objetivo de comenzar envíos al mercado internacional a partir de 2027.

En paralelo, Southern Energy ya firmó acuerdos de largo plazo para la venta de GNL a Europa, lo que refuerza la idea de que la exportación a Uruguay funciona como un eslabón inicial dentro de una cadena más amplia de internacionalización del gas argentino.

Integración regional y señales al mercado

Más allá de los volúmenes involucrados, el acuerdo entre PAE y UTE tiene una lectura política y estratégica: muestra que Argentina vuelve a posicionarse como proveedor confiable de energía en la región, en un contexto en el que la previsibilidad regulatoria y la disponibilidad de infraestructura resultan claves para atraer inversiones y sostener contratos de largo plazo.

La reactivación de flujos gasíferos hacia Uruguay también reabre el debate sobre el rol de los gasoductos binacionales, la complementariedad entre matrices energéticas y el lugar del gas natural como combustible de transición en la agenda de descarbonización.

En ese marco, la exportación de gas desde Vaca Muerta hacia Uruguay aparece como un movimiento concreto que combina producción, infraestructura y demanda regional, y que anticipa un escenario en el que la energía vuelve a ocupar un lugar central en la integración económica del Mercosur ampliado.

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