GlobalPorts | Especial Energía & Puertos

El presidente de YPF, Horacio Marín, durante su exposición en el Forbes Energy Summit, expresó: “Voy a dejar la vida, van a ser 18 MTPA. Seguimos trabajando con Shell, pero todavía no está cerrado; vamos viendo opciones, sea Shell u otra compañía. La vida es así. La velocidad que estamos imponiendo con Eni y ADNOC no es una forma normal de hacer las cosas. Vamos muy rápido”.

Con una hoja de ruta que avanza a una velocidad “fuera de lo normal”, YPF dio una señal contundente sobre su proyecto de Gas Natural Licuado (GNL): no solo mantiene el paso firme con Eni y ADNOC para consolidar la primera etapa de Argentina LNG, sino que ya explora nuevos socios para cerrar el tercer barco licuefactor y alcanzar la meta estratégica de 18 millones de toneladas por año (MTPA)

La apuesta no es menor: si Argentina logra ingresar de manera sostenida al mercado global del GNL, consolidará una transformación estructural de su matriz exportadora, con impactos directos en producción, infraestructura, logística, puertos y cadenas de suministro a nivel nacional.

Socios de talla global: el vértice Eni–ADNOC y el impulso internacional del proyecto

En los últimos meses, YPF logró un avance clave: la incorporación de ADNOC —la segunda petrolera del Medio Oriente y cuarta a nivel mundial— al proyecto Argentina LNG, en sociedad con la italiana Eni. El acuerdo, firmado en Emiratos Árabes, fue celebrado como una señal de confianza internacional hacia el gas argentino y la capacidad técnica del proyecto.

El diseño del esquema comercial también marca un precedente: Eni y ADNOC serán off-takers del 75 % del GNL producido, asegurando la colocación de volúmenes a largo plazo en mercados globales que buscan diversificar proveedores. El 25 % restante quedará en manos de YPF para comercialización directa, un punto estratégico para generar divisas con flexibilidad comercial.

“El Technical FID que tenemos con Eni va a ser firmado por ADNOC en un mes”, anticipó Marín. Y agregó que el binding agreement con la compañía emiratí tiene fecha objetivo: diciembre de este año.

Horacio Marín

El tercer barco: negociaciones abiertas y un socio por confirmar

Mientras el binomio Eni–ADNOC avanza sin demoras, las negociaciones con Shell para el tercer barco licuefactor no siguen el mismo ritmo. YPF lo reconoce y ya analiza alternativas para no comprometer el objetivo de capacidad global.

La definición del tercer barco no es un detalle operacional: es lo que permitirá a YPF escalar Argentina LNG hacia los 18 MTPA, un volumen que colocaría al país entre los exportadores relevantes de GNL en la próxima década.

En esta etapa, YPF también mencionó el rol de un “CEO amigo de una petrolera”, que habría facilitado la entrega de áreas donde se integrarán los socios internacionales. Todo indica que se trata de Pluspetrol, un actor clave en Vaca Muerta con peso propio en la negociación regional.

El despliegue del proyecto no solo depende de acuerdos empresariales: requiere un andamiaje regulatorio y financiero robusto. Por eso, YPF confirmó que antes de fin de año ingresará al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta clave para garantizar estabilidad fiscal, amortizaciones aceleradas y acceso a divisas para inversiones de largo plazo.

Además, en enero la compañía prevé salir al mercado internacional a estructurar el project finance, paso fundamental para movilizar capitales privados hacia una de las obras de infraestructura energética más importantes en la historia del país.

Una YPF en transformación

Marín también aprovechó su exposición para abordar la situación financiera actual de YPF, que definió como un balance “sucio”, marcado por salidas de campos maduros, indemnizaciones por más de 700 millones de dólares, impuestos diferidos y adquisiciones de activos estratégicos.

Pero el presidente de la empresa sostuvo que este panorama cambiará drásticamente a partir de 2026, con una compañía más ordenada, mayor producción y un balance “limpio”. Según su análisis, la salida de campos maduros y el crecimiento en Vaca Muerta generan una diferencia operativa que mejora la rentabilidad en 1.300 millones de dólares.

Como parte de ese viraje productivo, YPF anticipó un aumento del 50 % en los equipos de perforación para 2026, un indicador claro de que la estrategia de expansión en no convencionales seguirá profundizándose.

Mientras la discusión pública se concentra en la viabilidad económica del proyecto, el ángulo logístico-portuario también empieza a ganar protagonismo. La exportación de GNL a gran escala exige:

  • Infraestructura portuaria apta para buques LNG carriers, con calados, radares, pilotos y remolcadores especializados.
  • Conectividad energética, incluyendo gasoductos troncales y sistemas de compresión dedicados.
  • Sistemas de seguridad portuaria adaptados a operaciones de buques con carga criogénica.
  • Nuevos flujos de comercio exterior, que pueden transformar la costa atlántica patagónica en un nodo energético global.

El avance del proyecto Argentina LNG abre, así, un capítulo de magnitud inédita para los puertos argentinos, especialmente Río Negro —candidato natural para la terminal— y su vínculo con Vaca Muerta, la cuenca productiva que impulsaría la exportación.

El presidente de YPF también se refirió a la necesidad de reducir tasas e impuestos que hoy encarecen la operación. “Está la Nación, las provincias y municipios con distintas tasas e impuestos que para mí hay que bajarlos para ser competitivos”, señaló.

Agregó que las futuras discusiones laborales y la nueva estrategia con compañías de servicios internacionales buscarán achicar la brecha de costos con la cuenca estadounidense de Permian, el principal benchmark global en no convencionales.

El avance del proyecto Argentina LNG no se limita a una expansión energética: plantea una redefinición profunda del rol de Argentina en los mercados globales del gas, con efectos multiplicadores sobre empleo, exportaciones, infraestructura, puertos, conectividad y seguridad energética.

YPF apuesta a una visión de largo plazo que, si se consolida, podría generar más de 200.000 millones de dólares en exportaciones en 20 años. Un volumen que transformaría no solo la industria energética, sino la estructura misma del comercio exterior argentino.

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