Desde la Cámara Argentina de Actividades de Amarraderos de Barcazas y Anexos (CAAABA), su presidente, Oscar Elvio Correas, valoró la iniciativa presentada por el Gobierno, denominada «Plan Paraná». Correas hace un aporte que se basa en décadas de experiencia operativa que invita a reflexionar sobre el vínculo entre seguridad, comercio exterior y soberanía logística.
GlobalPorts | Seguridad y Vías Navegables
La reciente puesta en marcha del Plan Paraná, estructura federal destinada a reforzar el control de la Hidrovía Paraná–Paraguay, reabrió un debate de fondo sobre la distancia que puede existir entre los diseños administrativos y la complejidad real del territorio fluvial.
Su pronunciamiento escrito —un documento extenso que circula en ámbitos institucionales y portuarios— y los análisis que motivó en un programa radial reciente colocan en el centro de la discusión una idea clave: el riesgo de confundir el mapa con el territorio.

Un plan necesario, pero insuficiente sin un mecanismo de aprendizaje
Correas afirma que la Resolución 1307/2025, que da nacimiento al Plan Paraná, representa un avance administrativo largamente esperado. La división de la hidrovía en seis áreas de intervención, la creación de un Comando Unificado y el despliegue de tecnología de monitoreo fluvial constituyen, a su juicio, una arquitectura formal indispensable para ordenar la acción del Estado.
Sin embargo, sostiene que ningún diseño normativo sustituye el conocimiento adquirido en la operación diaria, especialmente en un corredor donde confluyen comercio exterior, crimen transnacional y dinámicas locales altamente permeables a presiones económicas y políticas.
Los antecedentes que repasa —desde la cooptación institucional en Itatí hasta los métodos de ocultamiento detectados en buques y convoyes de barcazas— muestran que el narcotráfico no utiliza solo el río: opera en las rutas, en los puertos secos, en los municipios y en la logística terrestre que se articula con la hidrovía. Esta complejidad exige inteligencia especializada y capacidad para interpretar señales que no se desprenden únicamente de drones o radares.

Tecnología sin capacitación: el riesgo de construir un “tigre de papel”
Uno de los puntos más debatidos del diagnóstico de CAAABA es la necesidad de acompañar la inversión tecnológica del plan con formación rigurosa en procedimientos legales, inteligencia operacional y análisis de patrones delictivos.
En la discusión radial se retomó esta preocupación: la tecnología amplía la capacidad del Estado, pero no garantiza resultados si el personal no está entrenado para identificar anomalías, asegurar evidencia o comprender los modos de camuflaje que utilizan las organizaciones criminales.
Según Correas, muchos operativos de alto impacto han terminado sin condenas por errores procesales básicos. Esta dimensión —la preservación de pruebas y la solidez judicial— aparece como una de las principales zonas de vulnerabilidad del Plan Paraná.
Un Observatorio para transformar experiencia en doctrina
Como complemento al despliegue operativo, CAAABA propone la creación del Observatorio Nacional de Estupefacientes de la Hidrovía, un organismo destinado a estudiar sistemáticamente los casos, sus patrones logísticos y las fallas institucionales que permitieron su consolidación.
El objetivo es convertir experiencias dispersas de diferentes fuerzas y organismos en conocimiento institucionalizado, alimentando programas de capacitación obligatoria para quienes intervienen en los seis polígonos del plan.
Para Correas, solo cerrando esa brecha entre teoría y práctica podrá evitarse que el Plan Paraná quede atrapado en su propia arquitectura normativa.
La dimensión humana y el costo social
La advertencia también alcanza a la protección institucional del personal que actúa en la hidrovía y que, en numerosos casos, ha sido blanco de represalias directas. Correas plantea que sin respaldo político y legal, la operación cotidiana puede quedar debilitada por el miedo o la falta de garantías.
A esto se suma un enfoque que excede la seguridad fluvial: la necesidad de abordar la demanda interna de estupefacientes, su impacto sanitario y la prevención del consumo entre jóvenes. La estrategia en la hidrovía, señala, debe ir acompañada por políticas integrales en salud y sistema judicial.
Las reflexiones de CAAABA y su repercusión en el ámbito radial revelan una preocupación compartida en el sector portuario y logístico: el éxito del Plan Paraná dependerá de su capacidad para convertirse en una política integral, que combine tecnología, conocimiento operativo, solidez judicial y articulación entre organismos.






