El reciente incidente protagonizado por el remolcador paraguayo Papu Mar, hundido en las cercanías del Canal Paso Banco Chico en el kilómetro 77 del Canal Punta Indio, puso a prueba los protocolos de emergencia y cooperación entre actores del sector fluvial.

Redacción GlobalPorts

La emergencia fue contenida sin víctimas que lamentar y sin pérdidas materiales, gracias a una eficaz intervención conjunta entre la Prefectura Naval Argentina y la empresa Raúl A. Negro y Cía.

Durante la madrugada del 17 al 18 de abril, el convoy conformado por el remolcador Papu Mar y la barcaza 240-4, ambos de bandera paraguaya, sufrió un ingreso repentino de agua que provocó el hundimiento del remolcador. La tripulación fue rescatada con éxito por unidades de la Prefectura, que desplegó patrullas fluviales y asistencias médicas de forma inmediata.

Paralelamente, la empresa Raúl Negro, especializada en servicios de salvamento y asistencia fluvial, fue convocada por la armadora SMG para contener el riesgo que representaba la barcaza, que se encontraba fuertemente comprometida, enganchada al remolcador hundido y cargada con 140 contenedores.

Carlos Luis Paz, presidente de la empesa , explicó a través de sus redes sociales: “Fuimos convocados por sus armadores SMG para asistirlos en el siniestro, desplegando de inmediato el remolcador ONA DON LORENZO con personal técnico para evaluar la situación. Más tarde, ante el empeoramiento de las condiciones climáticas y el hundimiento total del remolcador, fue necesario desplegar el ONA TRIUNFO y proceder a una operación de salvamento para asegurar la barcaza y trasladarla a puerto Buenos Aires. Arribamos con toda la carga íntegra, sin daños.”

El operativo finalizó exitosamente el 20 de abril, cuando la barcaza arribó al Puerto de Buenos Aires con su carga en condiciones óptimas. Ahora, según informó la empresa, comenzará el proyecto de reflotamiento o remoción del Papu Mar.

Este incidente pone de relieve la importancia de contar con equipos especializados y protocolos claros para actuar ante emergencias en la vía navegable troncal. Si bien el accionar inmediato de la Prefectura permitió salvar vidas, la capacidad de respuesta del sector privado también fue clave para prevenir una catástrofe logística y ambiental en uno de los corredores fluviales más transitados del Cono Sur.

La colaboración público-privada, en este caso ejemplificada por el trabajo conjunto entre Prefectura y la empresa Raúl Negro, demuestra el valor de contar con actores experimentados y coordinados en tiempo real, especialmente ante eventos imprevistos en un entorno natural que puede volverse hostil rápidamente.

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