La descarga de locomotoras en el Puerto de Buenos Aires volvió a poner en escena el rol estratégico del sistema portuario en la incorporación de infraestructura crítica para el transporte argentino.
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En la Dársena E (Terminal 5), se completó la operación de desembarque de tres locomotoras diésel-eléctricas SDD-7 fabricadas por CRRC Dalian, destinadas a la Línea San Martín y operadas por la Sociedad Operadora Ferroviaria (SOFSE).
Cada unidad, con un peso aproximado de 114 toneladas, implicó una maniobra portuaria de alta complejidad técnica, coordinada en Terminal 5 con participación logística de Loginter.

Una operación de carga sobredimensionada
La descarga de este tipo de material rodante no es una operación convencional. Se trata de carga sobredimensionada y de alto peso unitario, que requiere:
- Coordinación previa entre armador, terminal y operador logístico.
- Maniobras con grúas en modalidad tándem.
- Planificación de playa y traslado terrestre posterior.
La infraestructura de la Dársena E permitió absorber la operación sin desvíos operativos relevantes, confirmando la capacidad del Puerto de Buenos Aires para atender cargas de alto valor estratégico.
Este punto es central: el puerto no sólo moviliza contenedores o graneles; también es plataforma de ingreso de activos críticos para el sistema productivo y de transporte nacional.
Infraestructura portuaria al servicio del sistema ferroviario
Las locomotoras descargadas se incorporarán al servicio de la Línea San Martín, que conecta Retiro con Pilar y Cabred, reforzando la disponibilidad tractiva en un contexto de limitaciones operativas.
Pero el dato estructural es otro: esta operación expone la interdependencia entre sistema portuario y sistema ferroviario. Sin capacidad logística en el puerto, la incorporación de material rodante importado se retrasa o encarece.
En este caso, incluso el arribo sufrió demoras por “problemas logísticos” en puertos de escala internacionales, lo que vuelve a evidenciar que la infraestructura nacional está sujeta a dinámicas globales de transporte marítimo.

Un contrato reactivado tras quedar frenado
La adquisición de estas tres unidades había sido adjudicada en 2021 a CRRC, pero permanecía paralizada por falta de pago.
Según trascendió, la operación fue reactivada con un anticipo de USD 2 millones sobre un total de USD 7 millones, en el marco de la necesidad de reforzar la tracción disponible en la línea.
No se trata entonces de una compra nueva, sino de la liberación de equipos ya contratados, cuya llegada impacta directamente en la confiabilidad del servicio.
Fuente: Trenes por siempre







