El Puerto La Plata se prepara para convertirse en un nodo estratégico de la logística nacional con la puesta en marcha de un corredor intermodal que conectará el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) con el sur patagónico, llegando hasta Tierra del Fuego.
Redacción GlobalPorts
La iniciativa, impulsada por actores públicos y privados, combina transporte por camión, buque y nuevamente camión, buscando reducir costos, optimizar tiempos y ofrecer una alternativa sustentable para el movimiento de cargas.
Según informó la Asociación Intermodal de América del Sur (AIMAS), el puerto bonaerense funcionará como cabecera de este esquema que integrará el transporte marítimo desde TecPlata hacia Punta Quilla, en Santa Cruz, para luego continuar por vía terrestre hasta los destinos finales en la isla. La operativa contempla salidas semanales y condiciones aduaneras especiales que facilitarán el tránsito de las mercaderías.
Un modelo centrado en la eficiencia
Uno de los ejes del proyecto es el reenvase o transferencia unidad a unidad, que permite pasar la carga del contenedor a semirremolques, incrementando hasta en un 50 % la capacidad de pallets por envío. Esta innovación busca mejorar la productividad y reducir el impacto ambiental del transporte, al optimizar el uso de espacio y combustible.
En la mesa de trabajo convocada por AIMAS, donde se abordó este proyecto, participaron referentes de los sectores público y privado, entre ellos José Lojo, presidente del Consorcio de Gestión del Puerto La Plata, y Harry Woodley, empresario logístico de Puerto Madryn y propietario de Mimosa S.A., quienes forman parte de los impulsores de este nuevo modelo.
Lojo subrayó que el intermodalismo “es el método más eficiente, económico y ambientalmente amigable” y destacó la oportunidad de transformar a los puertos patagónicos en plataformas regionales de desarrollo. Por su parte, Woodley explicó que su empresa está en proceso de adquirir un buque para operar la ruta, con el objetivo de comenzar el servicio hacia fines de este año o inicios de 2026. El plan contempla una frecuencia quincenal y un fuerte ahorro en costos logísticos: de entre 5 a 6 millones de pesos por transporte terrestre a no más de 2 millones mediante la vía marítima.
AIMAS destacó que este esquema no solo beneficia a Tierra del Fuego, sino que también puede replicarse en otros corredores del país, incluyendo la posibilidad de integrar el transporte ferroviario en etapas futuras.
TecPlata, plataforma operativa
La Terminal de Contenedores TecPlata será el corazón de las operaciones en el puerto. Su ubicación estratégica, accesos viales, conexión con la zona franca y capacidad instalada la posicionan como un actor clave para garantizar la eficiencia de este corredor. La terminal trabajará coordinadamente con transportistas, depósitos fiscales y empresas logísticas de Patagonia para asegurar la continuidad del servicio.
Desde medios locales, como Capital24, se indicó que ya se realizaron reuniones virtuales quincenales entre los sectores involucrados, con una proyección inicial de movilizar al menos 6.000 pallets por viaje y por sentido. La infraestructura del Puerto La Plata y su cercanía a los centros productivos del AMBA son vistas como ventajas competitivas decisivas.
Cooperación y próximos pasos
La implementación del corredor intermodal cuenta con una fuerte impronta de colaboración público–privada. En el corto plazo, se prevé la visita de Jocelyn Romero, especialista mexicana en intermodalismo de la empresa IMC, quien participará en conferencias en La Plata y Buenos Aires para difundir las ventajas y replicabilidad de este modelo.
Jorge de Mendonça, presidente de AIMAS, durante un encuentro en el Puerto La Plata junto a José Lojo y otros actores logísticos, resaltó la importancia de articular esfuerzos públicos y privados para consolidar la cabecera del corredor. De Mendonça también subrayó, tras reunirse con autoridades de Santa Cruz, que uno de los factores clave para la viabilidad de la operación es el equilibrio en la demanda de cargas en ambos sentidos —del sur al norte y viceversa—, lo que permitirá operar con contenedores cargados en todo el recorrido y mejorar la eficiencia del sistema.
El corredor AMBA–Patagonia Sur no solo promete mejorar la conectividad con la región más austral del país, sino que abre la puerta a un cambio estructural en la logística argentina. Si se logran los volúmenes previstos y se consolida la cadena de abastecimiento, el modelo podría aplicarse a otras rutas estratégicas, potenciando la integración territorial y la competitividad del comercio interior.







