El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) registró en noviembre un salto mensual del 3,5 % y un crecimiento interanual cercano al 10 %. El desempeño estuvo impulsado por avances en la producción, la agroindustria y las exportaciones, con impacto directo en la logística y el movimiento portuario.
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La actividad de la cadena agropecuaria argentina alcanzó en noviembre el nivel más alto desde que se elabora el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), según el último informe difundido por la Bolsa de Comercio de Rosario. El indicador mostró una suba del 3,5 % respecto de octubre y un incremento cercano al 10 % en comparación con noviembre del año pasado, consolidando una recuperación que ya no aparece como meramente coyuntural.
El informe destaca que el valor registrado en noviembre constituye el máximo histórico de la serie. El resultado se explica por un desempeño mayoritariamente positivo de los componentes que integran el índice: siete de las doce series mostraron variaciones mensuales al alza, dos presentaron retrocesos y las tres restantes se mantuvieron estables.
Desde una mirada sectorial, el avance de la actividad estuvo asociado al dinamismo de distintas etapas de la cadena. La producción de biocombustibles volvió a mostrar incrementos significativos, con subas tanto en biodiesel como en bioetanol, mientras que las labores agrícolas registraron un fuerte avance mensual. A esto se sumó un mayor nivel de exportaciones de los principales complejos agroindustriales, un factor clave para explicar el impacto del índice en la logística, el transporte y la operatoria portuaria.
El IACA-BCR se construye a partir de tres grandes subíndices —cultivos, agroindustria y agroexportación— que permiten seguir de manera integrada la evolución de la cadena agropecuaria.
En el plano industrial, algunas ramas mostraron mejoras moderadas, como la molienda de cebada y girasol, así como la faena porcina. En contraste, la molienda de soja evidenció una caída mensual, vinculada a una mayor salida de poroto sin procesar, mientras que la faena bovina mostró una leve contracción. Otras actividades relevantes, como la producción de leche, la molienda de trigo y la faena aviar, se mantuvieron prácticamente sin cambios.
En noviembre, el subíndice vinculado a los cultivos fue uno de los principales motores del crecimiento, impulsado por el avance de cosechas y tareas de siembra, mientras que el segmento exportador continuó con una tendencia positiva sostenida, acumulando varios meses consecutivos de crecimiento.
Para el sector logístico y portuario, estos registros confirman un escenario de mayor demanda de servicios de transporte, almacenamiento y embarque, especialmente en los nodos vinculados a los complejos agroexportadores. El récord del índice no solo refleja una mejora en los volúmenes y la actividad productiva, sino también una presión creciente sobre la infraestructura y la eficiencia de la cadena logística, en un contexto en el que los flujos de comercio exterior vuelven a ganar protagonismo.






