El amanecer del domingo trajo alivio a toda la comunidad portuaria del norte bonaerense. A las 8:40 de la mañana, el buque granelero Yasa Tokyo finalmente zarpó del Puerto de San Pedro, donde había quedado varado desde el 23 de mayo.

Redacción GlobalPorts

El encallamiento, que comprometió gravemente la operatividad del puerto, se produjo por una acumulación súbita de sedimentos en el canal, provocada por un temporal que modificó bruscamente la profundidad del lecho.

El Yasa Tokyo, de bandera de las Islas Marshall y botado en 2023, transportaba 33.000 toneladas de trigo con destino a Luanda, Angola.

Apenas iniciada su maniobra de salida, encalló a la altura de la baliza 2, revelando una dramática pérdida de calado: de los 9,8 metros previstos, el canal ofrecía en ese tramo menos de 7,5 metros. El resultado fue una parálisis total en el puerto durante semanas, con pérdidas económicas estimadas en 90 millones de pesos, según fuentes del sector.

Un operativo contrarreloj

El evento activó un operativo de emergencia que incluyó dragado intensivo, tareas de remoción y monitoreo batimétrico constante. Las dragas Alfonso de Albuquerque y Pancho, operadas por la Compañía Sudamericana de Dragados, fueron movilizadas con urgencia para excavar más de 214.000 metros cúbicos de sedimento: un volumen que duplica la cantidad removida anualmente en dragados de rutina.

“No se trató de una simple remoción, sino de una respuesta integral y técnica a un cambio súbito de las condiciones hidráulicas del río”, explicaron desde el Consorcio de Gestión del Puerto, que coordinó las acciones junto a Prefectura y autoridades nacionales.

Causas y consecuencias

El fenómeno que causó el encallamiento fue atribuido a un temporal registrado entre el 16 y 17 de mayo, que alteró las corrientes del Paraná y provocó una deposición acelerada de sedimentos en puntos clave del canal. Se trata de un riesgo creciente en contextos de bajantes prolongadas y falta de mantenimiento continuo, que obliga a repensar la infraestructura portuaria en el interior del país.

“El dragado no puede ser solo una tarea anual. Necesitamos un sistema de monitoreo y mantenimiento permanente si queremos sostener el comercio exterior desde nuestros puertos fluviales”, señaló un operador logístico consultado por GlobalPorts.

Durante el tiempo que el Yasa Tokyo permaneció inmovilizado, otras embarcaciones también vieron canceladas sus operaciones de ingreso o egreso, agravando la congestión logística de la región. Solo una estrategia rápida y coordinada evitó que la situación derivara en un conflicto mayor con empresas exportadoras.

Con la zarpada del buque y la reapertura del canal, el Puerto de San Pedro retoma su actividad. El First Brother, operado por la empresa Grobocopatel Hermanos, ya ingresó al muelle para comenzar una nueva carga, marcando el regreso de la normalidad.

La experiencia, sin embargo, dejó lecciones. El evento encendió las alarmas sobre el estado de mantenimiento de los accesos fluviales a los puertos, el impacto del cambio climático sobre los cursos de agua y la necesidad de mayor inversión en obras de infraestructura resilientes.

Buque: Yasa Tokyo (bandera de Islas Marshall, año 2023) con un carga de 33.000 t. de trigo, con destino a Angola. Fecha de encallamiento: 23 de mayo de 2025. Fecha de zarpada: 22 de junio de 2025. Sedimento removido: más de 214.000 m³ por las dragas Alfonso de Albuquerque y Pancho. Pérdidas estimadas: $90 millones

El caso del Yasa Tokyo no es solo un episodio aislado, sino un llamado de atención sobre la fragilidad de nuestras vías navegables y la urgencia de políticas públicas que garanticen accesibilidad, seguridad operativa y continuidad logística. La experiencia dejó al descubierto no solo un obstáculo físico, sino una deuda estructural pendiente con el sistema portuario del interior argentino.

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