La planta de Profertil en Ingeniero White produjo 120.700 toneladas de urea granulada durante agosto, su mejor resultado para ese mes desde que arrancó a producir en 2001 y confirma el ritmo de crecimiento del polo energético y químico de Bahía Blanca.

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El polo energético y químico de Bahía Blanca

El récord de Profertil no ocurre en el vacío: ocurre en un tramo de costa que se está consolidando como el nodo químico-energético más denso del país. En Ingeniero White, la planta de Profertil —la mayor unidad productora de urea y amoníaco del mundo— comparte franja costera con Compañía Mega, que fracciona hidrocarburos líquidos provenientes de Vaca Muerta, y con las instalaciones centenarias de Louis Dreyfus para exportación de granos.

Pampa Energía, además, se prepara para sumar un segundo motor a este mismo polo energético y químico de Bahía Blanca: su proyecto de plantas gemelas de urea y amoníaco ya tiene aprobado el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, con un viaducto de 230 metros que conectará la futura planta con el muelle Comandante Luis Piedrabuena para operar buques de gran porte en el canal de aguas profundas.

Un informe reciente del departamento de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, elocuentemente titulado Bahía Blanca, capital de la urea, ya proyecta a la ciudad como candidata a mayor polo de fertilizantes nitrogenados de Sudamérica. Entre la planta que ya produce y la que se prepara a sumarse, el corredor podría llegar a 3,5 millones de toneladas anuales de urea hacia fines de esta década, frente a un consumo interno actual de entre 4 y 5 millones de toneladas.

El gas que llega, el fertilizante que sale

Lo que sostiene todo el esquema es la misma infraestructura que trae gas desde Vaca Muerta por gasoducto hasta el polo industrial y lo devuelve convertido en amoníaco y urea, lista para salir por el muelle propio de Profertil hacia el mercado interno y, en menor medida, hacia Brasil. Es esa integración directa entre producción industrial y operación marítima en un mismo nodo la que explica por qué cada tonelada adicional que sale de la planta importa tanto para el balance de fertilizantes del agro argentino como para el tráfico portuario de Ingeniero White.

El récord de agosto, en ese sentido, no es solo una cifra operativa: es la confirmación de que la planta más antigua del complejo sigue siendo, un cuarto de siglo después de su puesta en marcha, la base sobre la que sigue creciendo el polo energético y químico de Bahía Blanca.

La evolución en Profertil

En octubre de 2025 la compañía —hoy controlada por Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas, tras la salida de YPF y Nutrien— llevó adelante la parada técnica más grande de sus 25 años: 90 días de intervención con más de 1.500 personas trabajando para modernizar los sistemas productivos, reducir el consumo de gas por tonelada y prolongar la vida útil de una planta que empezó a operar hace un cuarto de siglo. La obra terminó a mediados de enero. Siete meses después, la planta rindió lo que no había rendido en una década.

En 2016, Profertil todavía era la sociedad fundacional entre YPF y la canadiense Agrium/Nutrien. Hoy es una empresa agroindustrial la que exprime al máximo una infraestructura que transforma gas natural en fertilizante nitrogenado las 24 horas, con capacidad instalada para 1,32 millones de toneladas anuales y almacenamiento propio de 150.000 toneladas de urea y 20.000 de amoníaco. El cambio de accionistas no frenó la inversión: en las últimas semanas la compañía colocó Obligaciones Negociables por más de US$ 90 millones —por encima de los US$ 70 millones previstos originalmente— destinadas a capital de trabajo, transporte de gas y mantenimiento del complejo.

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