YPF no llevó la maqueta de Argentina LNG a un salón porteño: la llevó a las localidades que van a convivir con la obra. Y lo hizo mientras a pocos kilómetros de esas mismas costas otro consorcio arma, en paralelo, su propio proyecto de GNL en el mismo golfo.
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Durante la última semana de agosto, YPF y el Gobierno de Río Negro reunieron a más de 40 empresas de San Antonio Oeste y Sierra Grande y a más de 100 estudiantes secundarios en una agenda que combinó capacitación de proveedores, formación técnica y, como punto central, una presentación del proyecto Argentina LNG ante empresarios, autoridades locales y organismos como Bomberos y Protección Civil.
No fue un anuncio de RIGI ni una cifra de inversión repetida para la prensa nacional: fue la explicación del proyecto a quienes van a proveerle mano de obra, insumos y servicios de emergencia — justo cuando Argentina LNG y Southern Energy empiezan a compartir cronograma de obra sobre el mismo golfo.
El mapa que YPF puso sobre la mesa
La ingeniería del proyecto tiene una lógica simple de contar y compleja de ejecutar. El gas sale de Vaca Muerta y viaja por un gasoducto dedicado de 527 kilómetros entre Meseta Buena Esperanza, en Neuquén, y Sierra Grande, en Río Negro, con 48 pulgadas de diámetro y una capacidad proyectada de unos 100 millones de metros cúbicos diarios. Ahí termina la parte terrestre.
El resto ocurre en el agua: dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) ancladas frente al Golfo San Matías, sostenidas por un sistema de amarre de punto único —el soft-yoke— que les permite girar libremente con el viento y las corrientes en vez de quedar fijas contra ellos. Ese detalle técnico no es menor para la zona: evita que buques de gran calado tengan que forzar el ingreso a un puerto convencional, algo que el régimen de mareas de la costa rionegrina volvería poco práctico.
La producción inicial apunta a 12 millones de toneladas anuales de GNL, con margen contractual para escalar a 18 millones. YPF ya empezó a hablar de una tercera unidad, que sumaría otras 6 millones de toneladas y una inversión adicional de USD 25.000 millones sobre los USD 51.000 millones ya presentados ante el RIGI. La decisión final de inversión (FID) está prevista para noviembre.
Lo que la presentación puso en números para la región
Para las empresas y organismos que escucharon a YPF en San Antonio Oeste y Sierra Grande, el proyecto se tradujo en datos de escala local:
- Empleo en construcción: unos 20.000 puestos de trabajo por año entre 2026 y 2030, con un pico de 40.000 trabajadores durante el tercer año de obra.
- Empleo en operación: alrededor de 8.000 puestos anuales durante toda la vida útil del proyecto, repartidos entre Neuquén, Río Negro y el resto de la cadena de valor energética.
- Proveedores: una contratación estimada de USD 15.000 millones en bienes y servicios nacionales, el capítulo que más impacta sobre la demanda de infraestructura, transporte y servicios portuarios en la Patagonia.
- Exportaciones: cerca de USD 10.000 millones anuales durante dos décadas una vez en plena operación.
Son cifras que YPF viene repitiendo desde la presentación del RIGI en agosto. Lo nuevo es el destinatario: no un mercado financiero que evalúa el project finance más grande de la historia latinoamericana, sino una cámara empresaria que necesita saber si puede convertirse en proveedora y un cuerpo de bomberos que necesita saber qué tipo de instalación va a tener enfrente.
Argentina LNG y Southern Energy: un mismo golfo, dos proyectos
La pregunta que la presentación no resuelve —porque no le correspondía a YPF resolverla sola— es qué pasa cuando dos desarrollos de GNL de esa escala comparten la misma bahía.
Desde julio, el Golfo San Matías también recibe la construcción del proyecto de Southern Energy (SESA), el consorcio que integran Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, cuyo primer buque de licuefacción, el Hilli Episeyo, ya viaja hacia Singapur para modernizarse antes de llegar a Río Negro a mediados de 2027.
Ambos proyectos van a necesitar, al mismo tiempo, apoyo logístico en San Antonio Este, mano de obra calificada en la misma cuenca de población y proveedores locales que hoy están recién empezando a capacitarse a través de programas como Mundo YPF.
La agenda de formación desplegada en Sierra Grande y San Antonio Oeste —con la Universidad Tecnológica Nacional, robótica educativa y talleres para pymes— es, en ese sentido, menos una actividad de responsabilidad social que una carrera contra el reloj: la región tiene hasta 2027-2028 para construir la capacidad de proveedores que dos proyectos de GNL, no uno, le van a demandar en simultáneo.
Nada de esto estuvo en discusión durante los encuentros de agosto. Pero es el trasfondo que le da sentido a que YPF haya elegido explicar el proyecto puerta a puerta, antes de que la demanda de camiones, técnicos y servicios portuarios llegue junta desde dos frentes a la vez.







