Un estudio internacional publicado el 22 de julio en la revista Biological Invasions advierte sobre la bioincrustación en los buques varados en Ormuz. Los 1.500 barcos inmovilizados en el Golfo Pérsico desde el cierre del estrecho, el 28 de febrero de 2026, podrían generar una ola global de limpiezas de casco al retomar sus rutas comerciales.

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El trabajo, titulado «Closure of the Strait of Hormuz May Trigger a Bioinvasion Super-Spreader Event», fue elaborado por un equipo de 24 científicos liderado por Mario N. Tamburri, de la Universidad de Maryland.

Meses de inmovilidad, semanas de crecimiento biológico

Según el informe, los buques varados en el Golfo Pérsico y el golfo de Omán llevaban, al momento de su publicación, al menos 40 veces más tiempo inactivos que la estadía promedio de una embarcación en puerto, que ronda entre uno y tres días. Ese dato es clave para la industria: la bioincrustación entra en fase de crecimiento acelerado a partir de los diez días de inmovilidad, un umbral ampliamente superado por la flota varada.

El agua del Golfo, hipersalina y con temperaturas que llegan a los 38°C en verano, favorece el desarrollo de organismos particularmente resistentes al estrés ambiental. Los autores citan como ejemplo al balano Amphibalanus improvisus, capaz de liberar hasta 36 larvas por individuo por día a 30°C. Esto llevaría a que buques individuales hayan generado millones de larvas durante el período de varamiento.

Los puertos con mayor exposición operativa

El estudio identifica a los puertos de Jeddah, Mumbai, Colombo y Singapur, hacia el este del estrecho, como los primeros puertos de escala con mayor riesgo de recibir buques con cascos fuertemente incrustados. Hacia el oeste, señala a los puertos de Alejandría, Pireo, Algeciras y Rotterdam. La selección responde a la similitud de condiciones ambientales con el Golfo, un factor que favorece el establecimiento de especies no nativas.

Ningún puerto sudamericano figura entre los de mayor exposición inmediata a la bioincrustación de los buques de Ormuz. Sin embargo, el propio informe advierte que la resolución de este episodio dependerá de la coordinación de redes de bioseguridad en distintas regiones oceánicas, entre ellas el Atlántico Sudoccidental. Esto anticipa un posible endurecimiento de los protocolos de limpieza de casco a nivel global, con impacto eventual sobre buques que después operan en la región.

Qué recomienda el estudio para navieras y puertos

Los autores proponen un paquete de medidas concretas para mitigar el riesgo antes de que los buques reanuden sus rutas. Entre ellas, priorizar la limpieza subacuática de cascos previa a la partida, con captura y disposición adecuada de los residuos removidos. También recomiendan estimar el nivel de bioincrustación de cada embarcación mediante observación directa o indicadores indirectos, como la pérdida de potencia durante la navegación.

Otra recomendación clave es pronosticar las rutas y primeros puertos de escala de los buques que salgan del Golfo. Esto permitiría anticipar controles y desplegar sistemas de detección temprana de especies no indígenas en los puertos de mayor riesgo. El informe subraya que la capacidad actual de limpieza subacuática en muchos puertos receptores podría resultar insuficiente frente al volumen de buques que se espera reciban servicio de forma simultánea.

El marco de la OMI ya contemplaba este escenario

El estudio se apoya en las guías de gestión de bioincrustación de la Organización Marítima Internacional (MEPC.378(80), 2023), que recomiendan acciones inmediatas para buques inactivos por más de 18 a 30 días.

El varamiento en Ormuz multiplica varias veces ese umbral. Según los autores, esto deja en evidencia que los marcos regulatorios vigentes no están dimensionados para eventos de esta escala.

Dos de los 24 coautores del estudio, Alejandro Bortolus y Evangelina Schwindt, pertenecen al CONICET argentino y trabajan en institutos con sede en Puerto Madryn, lo que suma una participación científica regional a un fenómeno de alcance global.

Los propios autores concluyen que el desenlace de este episodio dependerá menos de la biología ya presente en los cascos. Será determinante, en cambio, la velocidad y coordinación de la respuesta de navieras, puertos y organismos reguladores en las próximas semanas.

Fuentes consultadas:

  • Tamburri, M.N. et al. (2026). «Closure of the Strait of Hormuz May Trigger a Bioinvasion Super-Spreader Event.» Biological Invasions, 28, 177. https://link.springer.com/article/10.1007/s10530-026-03893-5
  • University of Maryland Center for Environmental Science (UMCES), comunicado de prensa, julio 2026.
  • East Carolina University, comunicado de prensa, 27/07/2026.
  • CBC News, 02/08/2026.
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