La Organización Marítima Internacional pidió respaldo diplomático, corredores humanitarios y un marco de paso seguro para asistir a miles de marinos afectados por la crisis en el estrecho de Ormuz. El organismo advirtió que las respuestas aisladas ya no alcanzan frente al deterioro de la seguridad marítima y humanitaria en una de las rutas más sensibles del comercio global. 

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La crisis en el estrecho de Ormuz escaló al centro de la agenda marítima internacional. En ese contexto, el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, reclamó una respuesta coordinada entre Estados y volvió a poner el foco en la seguridad de la navegación, la evacuación de tripulaciones y la urgencia de evitar una crisis humanitaria y ambiental mayor. 

Durante una reunión virtual de ministerios de Relaciones Exteriores de más de 40 países, Domínguez sostuvo que “las respuestas fragmentadas ya no son suficientes” y planteó que la salida requiere “compromiso diplomático, soluciones prácticas y neutrales, y una acción internacional coordinada”. Según la OMI, el objetivo inmediato es liberar a los buques varados, permitir relevos seguros de tripulación y sostener la asistencia urgente a la gente de mar afectada. 

Una crisis marítima con impacto humano directo

La OMI viene advirtiendo que la situación en torno al estrecho de Ormuz ya no debe leerse solo como un problema geopolítico o comercial. El organismo remarcó que alrededor de 20.000 marinos civiles continúan a bordo de buques en el golfo Pérsico y zonas vinculadas, en muchos casos bajo condiciones de fatiga, escasez de suministros y fuerte estrés psicológico.

La propia OMI señaló que su preocupación prioritaria es humanitaria y de seguridad para la gente de mar, incluso por encima del ya significativo impacto sobre el comercio global. 

Además, desde el inicio del conflicto, fechado por la OMI el 28 de febrero de 2026, el organismo confirmó 21 ataques contra el transporte marítimo comercial, con un saldo de 10 marinos muertos y varios heridos graves. Ese cuadro fue uno de los elementos que empujó la convocatoria a la sesión extraordinaria del Consejo de la entidad en Londres. 

La respuesta de la OMI: paso seguro, asistencia y coordinación

Tras la sesión extraordinaria del Consejo celebrada el 18 y 19 de marzo de 2026, la OMI consolidó una línea de trabajo centrada en medidas operativas y de cooperación internacional. Entre ellas, sobresale la construcción de un marco de paso seguro o corredor marítimo para evacuar a la gente de mar varada en la región y facilitar el relevo de tripulaciones. 

A eso se suma la articulación con Estados ribereños que se ofrecieron a garantizar rutas de suministro hacia los buques y a facilitar acceso humanitario para las tripulaciones. Paralelamente, la OMI activó un centro de recursos en línea con información verificada sobre ataques, contactos de asistencia y lineamientos para actores del sector marítimo. 

El organismo también informó que mantiene contacto estrecho con entidades sectoriales como BIMCO, ICS, ITF, INTERTANKO y WSC, entre otras, con el fin de compartir información y coordinar respuestas prácticas frente al deterioro de la situación. 

Libertad de navegación y soluciones no militares

Uno de los puntos más relevantes del mensaje de Domínguez fue su insistencia en que la crisis necesita soluciones marítimas operativas, no respuestas limitadas a enfoques militares. En esa línea, pidió a las partes respetar la libertad de navegación y respaldar esfuerzos diplomáticos que permitan reducir tensiones en una vía estratégica para el tráfico energético y comercial mundial. 

La definición no es menor. Desde la mirada de la OMI, la crisis del estrecho de Ormuz pone de relieve que la protección del transporte marítimo internacional no puede depender únicamente de respuestas nacionales o fragmentadas, sino de esquemas multilaterales capaces de combinar seguridad, asistencia humanitaria y continuidad operativa. Esa es, de hecho, la lógica que atraviesa la nueva hoja de ruta del organismo. Esta lectura es una inferencia periodística apoyada en las medidas y declaraciones oficiales difundidas por la OMI. 

Un grupo de tareas de Naciones Unidas para atender la crisis

La OMI también forma parte de un nuevo grupo de tareas de las Naciones Unidas sobre el estrecho de Ormuz, creado para estudiar mecanismos técnicos específicamente orientados a atender necesidades humanitarias en la zona. Ese espacio está encabezado por Jorge Moreira da Silva, director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), e incluye además a representantes de la UNCTAD, la Cámara de Comercio Internacional (ICC) y otras entidades. 

La participación de la OMI en ese esquema refuerza el mensaje central del organismo: la crisis en Ormuz ya requiere una arquitectura internacional más robusta, con capacidad de intervención técnica, coordinación política y respuesta humanitaria concreta. 

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