Mientras Puerto Madryn formalizó el cierre de la temporada 2025/2026 con 36 recaladas y más de 63.000 visitantes, Ushuaia volvió a consolidarse como el gran nodo austral del turismo de cruceros, con una operatoria de otra escala y una fuerte vinculación con el tráfico antártico. El balance deja una señal clara: los puertos del sur argentino siguen ganando peso en el mapa regional de recaladas, conectividad y servicios.

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La temporada de cruceros 2025/2026 dejó una postal elocuente para los puertos del sur argentino. Por un lado, Puerto Madryn cerró formalmente su ciclo con el arribo del Fram y un balance positivo en cantidad de recaladas y visitantes. Por otro, Ushuaia volvió a confirmar su centralidad como puerta de entrada a la Antártida y como principal puerto austral del país para este segmento. 

Más allá del tono turístico con el que suelen difundirse estos cierres de temporada, lo que deja el movimiento de cruceros en el sur argentino es una lectura más amplia. No se trata solo de pasajeros o excursiones. También habla de capacidad operativa, posicionamiento internacional, articulación logística y servicios portuarios en dos enclaves que cumplen funciones distintas dentro del circuito de cruceros. 

Puerto Madryn cerró la temporada con 36 recaladas

En el caso de Puerto Madryn, el cierre quedó formalizado el 8 de abril de 2026 con la llegada del buque Fram, proveniente de las Islas Malvinas. La información difundida por medios patagónicos en base a datos oficiales de Chubut indicó que la provincia finalizó la temporada con 36 recaladas y más de 63.000 cruceristas, en un balance presentado como positivo tanto por el movimiento turístico como por su impacto económico regional. 

El dato no es menor porque confirma que Puerto Madryn sostuvo una temporada sólida dentro del circuito austral y, al mismo tiempo, dejó planteada una expectativa de crecimiento para el próximo ciclo. Según esa misma información, la temporada 2026/2027 ya cuenta con 44 anuncios confirmados y comenzaría el 22 de octubre con la llegada del Seaventure. 

Para un puerto como Madryn, este tipo de desempeño refuerza su papel como escala consolidada del turismo de cruceros en la Patagonia atlántica. La continuidad de recaladas, la proyección para la próxima temporada y la capacidad de sostener operatorias regulares muestran que no se trata de un movimiento aislado, sino de una actividad con previsibilidad y peso creciente dentro de la agenda portuaria regional. 

Ushuaia volvió a mostrar una escala muy superior

En Ushuaia, en cambio, la temporada se movió en una dimensión mucho mayor. Ya en septiembre de 2025, al inicio del ciclo, el Gobierno fueguino había anticipado una proyección de 525 recaladas para la temporada 2025/2026, consolidando al puerto más austral como eje del tráfico antártico y del turismo marítimo de expedición. 

Durante el desarrollo de la temporada, distintos cortes oficiales y periodísticos fueron mostrando esa magnitud. En enero se informó que, desde el 1 de septiembre de 2025, el puerto había registrado 256 recaladas y recibido 106.000 personas entre pasajeros y tripulantes, mientras todavía se esperaba el arribo de unos 250 buques antárticos más en lo que restaba del ciclo. 

Más adelante, el 3 de marzo de 2026, la Municipalidad de Ushuaia difundió otro balance parcial: entre enero y febrero habían amarrado 209 cruceros que trasladaron aproximadamente 79.517 pasajeros. La propia comunicación municipal remarcó el posicionamiento estratégico de la ciudad como principal puerto de recaladas del extremo sur del continente. 

A eso se sumó una referencia nacional publicada el 8 de abril, donde Ushuaia fue ubicada en 155.000 cruceristas durante la temporada actual, dentro de un escenario nacional que proyecta más de 600.000 turistas en cruceros para el cierre 2025/2026. 

Dos puertos, dos funciones dentro del sistema austral

La comparación entre Puerto Madryn y Ushuaia permite ver que ambos puertos fueron protagonistas de la temporada de cruceros, pero desde roles diferentes. Madryn aparece como una escala consolidada del circuito patagónico, con impacto regional y continuidad para el próximo calendario. Ushuaia, en cambio, opera como un verdadero hub antártico, con otra frecuencia de recaladas, otra densidad operativa y una articulación más intensa entre logística portuaria, servicios turísticos y conectividad internacional. 

Ese contraste vuelve especialmente interesante el cierre de la temporada en los puertos del sur argentino. No solo porque muestra volúmenes distintos, sino porque exhibe dos modelos de inserción portuaria dentro del negocio de cruceros. Mientras Madryn fortalece su lugar en el mapa de recaladas del Atlántico sur, Ushuaia reafirma su condición de puerta de entrada a la Antártida y de nodo estratégico para la operación de buques de expedición. 

Una temporada que también deja preguntas sobre la medición

El cierre de la temporada también deja un punto a observar. Las cifras publicadas no siempre parecen responder al mismo criterio de medición. Por ejemplo, una comunicación nacional del 8 de abril ubicó a Puerto Madryn en casi 43.000 cruceristas, mientras que el cierre difundido desde Chubut y replicado por la prensa local habló de más de 63.000 visitantes. 

Esa diferencia puede deberse a distintos cortes temporales o a una metodología diferente de conteo, pero en cualquier caso subraya la importancia de precisar qué se está midiendo cuando se presentan balances de temporada. En un contexto donde los puertos buscan posicionarse dentro del negocio internacional de cruceros, la calidad de la información también pasa a ser parte del análisis. 

El sur argentino gana peso en la agenda de cruceros

Con todo, el balance general es favorable para el sur argentino. Puerto Madryn cerró con números positivos y proyección de crecimiento. Ushuaia volvió a exhibir una escala que la diferencia del resto del sistema portuario nacional. Y ambos puertos quedaron incluidos en la estrategia que la Nación busca mostrar en ferias internacionales como Seatrade Cruise Global 2026, donde Argentina se presentó con la expectativa de seguir ampliando su participación en el mercado de cruceros. 

La temporada 2025/2026 confirma, en ese sentido, que el movimiento de cruceros en el sur no debe leerse solo como una postal turística. También expresa una realidad portuaria más profunda: la de terminales que compiten por recaladas, sostienen servicios, articulan actores públicos y privados y se integran, con perfiles distintos, a una red internacional cada vez más exigente. 

Así, el final de la temporada de cruceros en Puerto Madryn y Ushuaia deja una conclusión clara. El sur argentino no ocupa un lugar marginal dentro de este negocio. Por el contrario, concentra dos puertos con perfiles diferentes, pero cada vez más relevantes: uno, apoyado en la regularidad del circuito patagónico; el otro, afianzado como plataforma antártica de referencia. Y ese dato, más que el cierre de una temporada, habla de una tendencia que el sistema portuario austral buscará profundizar en los próximos años. 

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