La exportación argentina de fruta fresca cerró 2025 con 770.000 toneladas y USD 604 millones. El repunte frente a los últimos años mostró una mejora real, pero también dejó en evidencia los límites logísticos del sector, con San Antonio Este aún debilitado y una fuerte dependencia de largos corredores terrestres hacia los puertos de salida.

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La exportación de fruta fresca en Argentina terminó 2025 con un desempeño mejor al de los tres años previos, aunque todavía lejos de los niveles históricos del sector. El total exportado alcanzó 770.000 toneladas, por un valor de USD 604 millones, con una mejora de 7% en volumen respecto de 2024 y de 13% en valor interanual.

La recuperación, sin embargo, no fue pareja entre especies ni resolvió los problemas estructurales que arrastra la fruticultura argentina. La mejora volvió a apoyarse sobre dos grandes productos: la pera y el limón, que continúan explicando cerca del 70% de las exportaciones de fruta fresca del país.


Pera y limón sostuvieron el repunte exportador

El peso de la pera dentro de la oferta exportable argentina volvió a ser determinante. En los primeros ocho meses de 2025, las exportaciones de pera alcanzaron 290.115 toneladas por USD 236 millones, mientras que las de manzana sumaron 64.915 toneladas por USD 52 millones. Entre los destinos se destacaron Brasil, Estados Unidos, Rusia, Paraguay, Bolivia y Países Bajos.

El complejo de peras y manzanas mantuvo así su papel central dentro de la canasta frutícola argentina. Al mismo tiempo, el limón tucumano volvió a mostrar una recuperación significativa. En el primer semestre de 2025, las exportaciones de limón fresco de Tucumán llegaron a 124,2 mil toneladas por USD 80,8 millones, con subas interanuales de 30% en volumen y 47% en valor.

Ese desempeño confirmó que el repunte exportador de 2025 tuvo una base concreta, pero también muy concentrada. La mejora estuvo impulsada por cadenas ya consolidadas y con mayor escala, mientras que otras frutas siguieron enfrentando mayores dificultades para sostener presencia en los mercados externos.


Desde qué puertos se exportó la fruta argentina

Uno de los puntos centrales para entender el negocio frutícola argentino es la salida portuaria. En el caso de las peras y manzanas del Alto Valle, el nodo histórico continúa siendo San Antonio Este, en Río Negro. La terminal está especializada en cargas frutícolas y ofrece servicios de acopio, consolidación, estibaje, coordinación de transporte y operación de carga refrigerada, lo que la mantiene como una referencia para la fruta patagónica.

Sin embargo, el principal dato de 2025 fue que San Antonio Este no logró recuperar dinamismo. Los embarques de frutas y hortalizas por ese puerto totalizaron poco más de 113.300 toneladas, consolidando una nueva caída interanual y alejándose de los niveles que la terminal supo mover en otros momentos de mayor actividad exportadora.

Para el limón tucumano y otras frutas del NOA, el esquema portuario es diferente. La cadena logística del limón relevada por el CFI muestra que la mayoría de los envíos se concentra en los puertos de Buenos Aires, Campana y Rosario, con recorridos aproximados de 1.300 km, 1.180 km y 962 km, respectivamente, desde las zonas de producción.

Ese dato es clave porque muestra que buena parte de la competitividad de la fruta fresca argentina no se define solo en la producción o en la calidad del producto, sino también en la capacidad de mover la carga en tiempo y forma hasta los puertos de salida.


La logística sigue siendo un factor crítico

En la fruta fresca, la logística forma parte del producto. La cadena comienza en la cosecha y sigue con selección, empaque, preenfriado, consolidación y traslado en frío hacia el puerto. En el caso de la fruta patagónica, San Antonio Este mantiene un perfil operativo vinculado justamente a esa necesidad de coordinación entre exportador, transporte y terminal.

Para el limón del NOA, el documento del CFI señala que el flete largo es un componente decisivo. La distancia hacia Buenos Aires, Campana o Rosario eleva costos y obliga a una coordinación muy precisa en el uso de contenedores refrigerados y en la programación del transporte terrestre.

Por eso, aunque 2025 mostró una mejora exportadora, la estructura logística siguió operando como un límite. La distancia a los puertos, la necesidad de sostener la cadena de frío y la menor capacidad de algunos nodos especializados explican por qué la recuperación del sector fue más moderada de lo que muchos esperaban.


Una mejora que no resuelve el problema de fondo

La fruticultura argentina cerró 2025 con números mejores que los de los años previos, pero la mejora sigue apoyada en una matriz exportadora concentrada y en una logística exigida. La pera y el limón continuaron sosteniendo el volumen exportado, mientras que el resto de las frutas mantuvo un desarrollo más acotado.

El dato portuario también deja una señal clara. San Antonio Este sigue siendo una referencia para la fruta patagónica, pero no consiguió recuperar los volúmenes que alguna vez lo ubicaron como salida emblemática del sector. A la vez, el NOA continúa dependiendo de corredores terrestres extensos hacia Buenos Aires, Campana y Rosario, lo que vuelve a poner sobre la mesa un problema conocido: la competitividad de las economías regionales argentinas también se juega en la ruta al puerto.

Fuentes: MundoAgro/MinAgricultura y Gan./IDEPTucumán/LMNeuquén/Patagonia Norte

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