La Legislatura de Río Negro ratificó el acuerdo con Southern Energy y San Matías Pipeline. El proyecto prevé dos buques de licuefacción, un gasoducto de 471 kilómetros y una inversión superior a USD 15.000 millones. La iniciativa busca convertir al Golfo San Matías en una plataforma estratégica para exportar gas de Vaca Muerta al mundo.

GlobalPorts |Energía y Logística

El proyecto de GNL en Río Negro dio un paso institucional clave. La Legislatura provincial ratificó el acuerdo firmado entre el Gobierno rionegrino, Southern Energy S.A. —SESA— y San Matías Pipeline S.A. La aprobación permite avanzar con una plataforma de exportación de Gas Natural Licuado desde el Golfo San Matías.

Río Negro: «Exportar gas al mundo»

La votación terminó con 41 votos a favor y 3 en contra. Para el gobernador Alberto Weretilneck, no se trata de una ley más, sino de “una decisión estratégica”. En sus redes sociales, el mandatario sostuvo que Río Negro busca “exportar gas al mundo” a partir de una iniciativa impulsada junto al Gobierno nacional, Neuquén y el sector privado.

“No es una ley más. Es una decisión estratégica”, expresó Weretilneck , al celebrar la ratificación legislativa del proyecto. El mandatario provincial afirmó que Río Negro busca “exportar gas al mundo” a partir de una iniciativa impulsada junto al Gobierno nacional, la provincia de Neuquén y un conjunto de empresas privadas integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG.

El proyecto prevé la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción en el Golfo San Matías, con una capacidad total estimada de 6 millones de toneladas anuales de GNL, equivalentes a casi 27 millones de metros cúbicos diarios de gas natural. Además, contempla la construcción de un gasoducto dedicado de 471 kilómetros y 36 pulgadas, que conectará la producción de Vaca Muerta con la costa rionegrina. 

Para Río Negro, la aprobación legislativa consolida una hoja de ruta que combina inversiones, infraestructura energética, empleo local, servicios logísticos y una nueva inserción exportadora. Según la información difundida por el Gobierno provincial, la iniciativa podría generar más de USD 490 millones en ingresos para la provincia durante los próximos 20 años, entre cánones, regalías, tasas y aportes asociados al desarrollo del proyecto. 

Un corredor energético hacia la exportación

Más allá de la dimensión energética, el proyecto SESA tiene una lectura logística central: busca construir un corredor de exportación entre Vaca Muerta, Tratayén, la costa atlántica rionegrina y los mercados internacionales de GNL.

El gasoducto dedicado será una pieza clave de esa arquitectura. De acuerdo con información sectorial, la obra fue adjudicada a la UTE integrada por Sicim y Víctor Contreras, que tendrá a su cargo la construcción del ducto entre Tratayén, en Neuquén, y el Golfo San Matías, en Río Negro.

El sistema tendrá capacidad para transportar hasta 27 millones de metros cúbicos diarios y abastecerá a las unidades flotantes de licuefacción previstas sobre la costa atlántica. 

En términos de comercio exterior, la iniciativa introduce un cambio de escala: el gas de Vaca Muerta no solo se proyecta como fuente de abastecimiento interno o regional, sino como insumo para una cadena exportadora de GNL con salida marítima directa. Esa transformación requiere infraestructura terrestre, operación portuaria, logística marítima especializada, coordinación regulatoria, disponibilidad de proveedores y estándares ambientales acordes a un negocio global cada vez más exigente.

El propio Weretilneck enfatizó esa dimensión al señalar que el proyecto demuestra que en Río Negro existen “estabilidad política, seguridad jurídica y reglas claras para atraer inversiones”. La frase sintetiza uno de los ejes de la apuesta provincial: convertir previsibilidad institucional en capacidad para captar inversiones de largo plazo en infraestructura crítica.

El Golfo San Matías como nuevo nodo estratégico

La elección del Golfo San Matías como punto de salida del GNL coloca a Río Negro en una posición estratégica dentro del mapa energético argentino. La provincia busca dejar de ser solo territorio de paso o complemento logístico para convertirse en plataforma de industrialización y exportación de recursos producidos en la cuenca neuquina.

El proyecto contempla dos buques de licuefacción, una modalidad que permite procesar gas natural en instalaciones flotantes y cargar el producto en buques metaneros para su exportación. La presencia de Golar LNG dentro del consorcio aporta experiencia en ese tipo de soluciones, mientras que la participación de empresas productoras con fuerte presencia en Vaca Muerta busca asegurar el abastecimiento de gas para el esquema exportador.

En ese punto aparece uno de los principales atractivos del proyecto: su capacidad para integrar producción no convencional, infraestructura de transporte, procesamiento costero y salida marítima. Para GlobalPorts, este es el núcleo de la noticia. No se trata únicamente de un acuerdo energético, sino de la configuración de una nueva cadena logística exportadora.

Empleo, proveedores e infraestructura local

Weretilneck también subrayó que el desarrollo debe realizarse “con los rionegrinos adentro”. La frase abre una discusión decisiva para la provincia: cómo garantizar que una inversión de esta magnitud se traduzca en empleo local, contratación de proveedores regionales, capacitación técnica, infraestructura urbana y fortalecimiento de capacidades productivas permanentes.

El desafío será evitar que el proyecto funcione como un enclave de alta inversión con bajo derrame territorial. Para eso, la provincia deberá articular políticas de formación, mecanismos de participación de pymes locales, planificación de infraestructura y seguimiento de compromisos laborales y comunitarios.

La magnitud de las obras previstas anticipa una demanda significativa de servicios: construcción, transporte, alojamiento, mantenimiento, operación técnica, servicios portuarios, provisión industrial, seguridad, logística terrestre y asistencia marítima. La oportunidad para Río Negro estará en ordenar esa demanda para que el impacto no se limite a la etapa de obra, sino que contribuya a construir una base productiva y de servicios vinculada a la energía y el comercio exterior.

La dimensión ambiental y social

La ratificación legislativa no cierra todos los debates. El desarrollo de infraestructura energética en el Golfo San Matías viene acompañado por cuestionamientos de organizaciones ambientales y actores territoriales, que advierten sobre posibles impactos acumulativos en una zona de alta sensibilidad ecológica y social.

FARN y la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas presentaron una acción judicial preventiva de daño ambiental vinculada al megaproyecto gasífero, con el objetivo de suspender obras hasta que se cumplan determinados requisitos ambientales. Entre los planteos se mencionan preocupaciones por infraestructura industrial, gasoductos terrestres y submarinos, terminales marítimas y unidades flotantes de licuefacción. 

Para una iniciativa de esta escala, la licencia social será tan importante como la factibilidad técnica o financiera. La proyección exportadora del GNL exige controles ambientales robustos, información pública, participación ciudadana efectiva y evaluación integral de impactos. En un mercado internacional donde los compradores, financistas y aseguradoras observan cada vez más los estándares ambientales, sociales y de gobernanza, la sustentabilidad del proyecto no puede ser tratada como un aspecto secundario.

Río Negro tiene ante sí una oportunidad de desarrollo, pero también una responsabilidad institucional: demostrar que la infraestructura energética puede crecer con planificación, transparencia y control territorial.

Una oportunidad estratégica que exige gestión de largo plazo

La aprobación del acuerdo con Southern Energy y San Matías Pipeline marca un hito para Río Negro y para la estrategia argentina de exportación de GNL. El proyecto combina inversión privada, respaldo político, recursos de Vaca Muerta y salida atlántica, cuatro elementos que explican su relevancia dentro del nuevo mapa energético nacional.

Sin embargo, el éxito de la iniciativa dependerá de mucho más que la ratificación legislativa. La construcción del gasoducto, la instalación de las unidades flotantes, la articulación con proveedores, el cumplimiento ambiental, la integración de trabajadores locales y la generación de infraestructura complementaria serán los factores que determinarán si el proyecto logra convertirse en una plataforma exportadora sostenible.

“Así construimos la nueva Argentina desde la Norpatagonia”, afirmó Weretilneck. La frase resume la ambición política del proyecto. Desde la perspectiva logística y portuaria, el desafío será transformar esa ambición en una cadena exportadora eficiente, con reglas claras, control público, participación local y capacidad real para insertar al país en el mercado global del GNL.

También te puede interesar

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]