La UTE ítalo-argentina, Sicim–Víctor Contreras, ganó por unanimidad los tres tramos del ducto de 471 km con una oferta de US$ 530 millones, un 15% más baja que la de Techint-Sacde. OPS se quedó con la planta compresora.

GlobalPorts | Logística y Energia

La licitación que GlobalPorts adelantó días atrás como la mayor obra de infraestructura energética privada de la historia argentina ya tiene ganadores. San Matías Pipeline adjudicó por unanimidad la construcción del gasoducto a la UTE formada por la italiana Sicim y la argentina Víctor Contreras. La sociedad está integrada por Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, accionistas a su vez de Southern Energy (SESA). La planta compresora quedó en manos de la neuquina Oilfield Production Services (OPS).

La oferta que inclinó la balanza

Sicim–Víctor Contreras se impuso con una propuesta de aproximadamente US$ 530 millones para los tres tramos del ducto. La cifra fue cerca de un 15% más baja que la presentada por Techint-Sacde, con una diferencia estimada en US$ 80 millones. Pero el precio no fue el único factor determinante.

El consorcio ganador no requirió anticipo, garantizó el cumplimiento de los estándares de diseño previstos y presentó mejores garantías de reaseguro de cumplimiento de contrato.

Sicim lidera la UTE con el 51%, frente al 49% de Víctor Contreras. La italiana fue fundada en 1962 como contratista del entonces gigante Agip, hoy absorbido por Eni. Tiene 11.000 empleados en 26 países y más de 20.000 kilómetros de gasoductos instalados. Esta es su primera obra en Argentina. Víctor Contreras, por su parte, tiene raíces en la Patagonia y acumula más de 6.000 kilómetros de pipelines construidos en el país a lo largo de seis décadas.

El proceso: fallo por precio

La licitación se realizó mediante una plataforma digital, lo que garantizó la trazabilidad del procedimiento. Todas las ofertas superaron la instancia de evaluación técnica. La definición se resolvió por las propuestas económicas, abiertas ante escribano público.

Los cuatro renglones cubrieron la construcción de un gasoducto de 471 kilómetros entre Tratayén (Neuquén) y la costa de Río Negro, con capacidad para 27 millones de metros cúbicos diarios. Los tres primeros —el tendido del ducto— fueron para Sicim–Víctor Contreras.

El cuarto renglón, la planta compresora de 46.000 HP ubicada en el kilómetro 80 de la traza, quedó en manos de OPS. La empresa compitió contra Sacde, Pecom, BTU y Contreras, y se impuso por sus garantías y esquema de pagos.

Segundo revés para Techint en el mismo proyecto

El resultado confirma un patrón que se había insinuado meses atrás. La adjudicación a Víctor Contreras–Sicim supone el segundo golpe consecutivo para Techint en el megaproyecto: antes, su subsidiaria Tenaris había perdido la provisión de caños frente a la india Welspun. Para Sacde, el resultado es doble: perdió tanto la construcción del ducto como la licitación de la planta compresora.

La UTE Techint–Sacde contaba con una ventaja relevante al momento de la licitación. Su participación en la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) —que sigue prácticamente la misma traza— le daba sinergias logísticas para compartir campamentos y recursos operativos. Sin embargo, el diferencial de precio resultó insalvable.

Para la estadounidense Pumpco —subsidiaria de MasTec, el grupo de Jorge Mas, dueño del Inter Miami— el resultado suma una nueva derrota en el mercado local. Antes había ofertado sin éxito en la reversión del gasoducto norte y en la construcción del oleoducto VMOS, en ambos casos superada por Techint–Sacde.

El camino hacia las primeras exportaciones de GNL

Con la licitación resuelta, el proyecto ingresa en su fase constructiva. Las obras arrancan a mediados de 2026, con un plazo de ejecución de dos años. El gasoducto deberá estar operativo para el invierno de 2028, cuando los dos buques licuefactores de SESA —el Hilli Episeyo y el MKII— estarán en pleno funcionamiento frente a la costa de Río Negro, con una capacidad conjunta de 6 millones de toneladas de GNL por año.

Para el sector portuario y logístico, el avance de esta obra marca un punto de inflexión. La conexión directa entre Vaca Muerta y el Golfo San Matías abre la puerta a un nuevo nodo exportador energético en la Patagonia, con impacto directo en tráfico marítimo, servicios offshore e infraestructura logística asociada.

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