La Hidrovía argentina opera con alta intensidad: más de 100 buques entre operaciones, espera y arribos previstos reflejan la presión exportadora sobre el sistema portuario.

GlobalPorts |Logística y Vías Navegables

El reporte del 5 de mayo de 2026 de Williams Agro Servicios, basado en datos de NABSA, confirma una Hidrovía argentina bajo alta intensidad. Más de 100 embarcaciones activas —amarradas, en rada o con arribo confirmado— pusieron al corredor fluvial en el centro de la logística exportadora. A eso se sumaban 27 buques con ETA entre el 5 y el 8 de mayo, proyectando una semana de actividad sostenida.

El movimiento ratifica el rol estratégico de los puertos del Gran Rosario y de la Vía Navegable Troncal para convertir producción agroindustrial en comercio exterior. Maíz, harina de soja, aceite de soja, aceite de girasol y trigo concentraron las cargas programadas, con destinos en Asia, Europa, Medio Oriente, África y América Latina.

San Lorenzo, epicentro del flujo agroexportador

El complejo San Lorenzo–Rosario concentró la mayor actividad. En sus terminales —Renova Sur, Terminal 6, AGD Timbúes y COFCO Timbúes— se embarcaron harina de soja, maíz, aceites, trigo y soja en grano. Los destinos abarcaron Australia, Vietnam, Arabia Saudita, India, Yemen, Reino Unido, Perú, China, Siria, Argelia e Indonesia.

Entre los buques amarrados se destacaron el BT Trevia (44.000 t de harina de soja para Australia en Renova Sur), el Bungo Star (49.720 t de maíz para Vietnam en Terminal 6 Sur) y el Stability (37.000 t de harina de soja y 12.800 t de maíz para Arabia Saudita en Terminal 6 Norte). También operaban el Seaways Dwarka (26.000 t de aceite de soja y 5.000 t de aceite de girasol para India), el Kanagi River (30.000 t de trigo para Brasil en AGD Timbúes) y el MIA (40.000 t de maíz para Yemen en COFCO Timbúes).

Buques en rada y arribos previstos

En rada aguardaban turno el Star Gibraltar, el Ince Point y el Ermoupolis, entre otros, con cargas de harina de soja, maíz y aceite de soja para Irlanda, Chile y Camerún. La espera no señala una disfunción, sino el nivel de exigencia que enfrenta el sistema: la coordinación entre terminales, agencias marítimas, prácticos, remolcadores y autoridades de navegación es determinante para evitar cuellos de botella y sostener la competitividad exportadora.

Para los días siguientes al relevamiento, el informe anticipaba 27 buques con ETA confirmado. Entre ellos, el Cemtex Sincerity (40.150 t de harina de soja para el Reino Unido, 7 de mayo), el Team Bravo (35.000 t de maíz para Perú, 7 de mayo), el Adriana Rose (44.000 t de soja en grano para China, 6 de mayo), el Leo K (45.000 t de maíz para Vietnam) y el Sea Destiny (40.000 t de maíz para Argelia).

Campaña agrícola y divisas: el contexto detrás del movimiento

La alta intensidad de la Hidrovía argentina refleja un momento de fuerte actividad agroexportadora. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta una producción de soja de 48 millones de toneladas para la campaña 2025/26, con una cosecha triguera que cerró en 29,5 millones de toneladas. En abril, el complejo agroexportador liquidó USD 2.495 millones —un 23% más que en marzo—, impulsado por el ingreso masivo de maíz, girasol y los primeros camiones de soja a las terminales, según datos de CIARA-CEC.

Ese flujo tiene traducción directa en los puertos: la cosecha no se convierte automáticamente en exportación. Necesita rutas, transporte terrestre y fluvial, plantas de procesamiento, terminales, muelles y una vía navegable operativa. El reporte de posición de buques es, en ese sentido, una radiografía del funcionamiento real de una infraestructura crítica para la economía argentina.

La Vía Navegable Troncal: una infraestructura que no admite demoras

La actividad registrada en la Hidrovía argentina renueva el debate sobre la competitividad logística. Su mantenimiento, dragado, balizamiento y modernización no son variables secundarias: impactan directamente en los costos del comercio exterior. Cuando el sistema opera bajo esta presión, esas condiciones se vuelven todavía más críticas.

La presencia de más de 100 buques vinculados a operaciones activas, esperas y arribos confirmados no es solo una buena noticia coyuntural. Es también una señal de la escala que la Argentina debe administrar para sostener su inserción exportadora. Para exportar más y mejor, el país necesita cuidar, modernizar y potenciar la infraestructura fluvial que hace posible su conexión con el mundo.

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