El retiro de buques inactivos en el Puerto de Mar del Plata seguirá durante 2026 con la disposición final de otros tres cascos que hoy obstaculizan espacios operativos. La medida se suma a los cinco buques que ya fueron removidos en 2025 mediante desguace, traslado o hundimiento controlado en el parque submarino, en una estrategia orientada a recuperar capacidad de muelle y mejorar la operatoria portuaria.

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El Puerto de Mar del Plata busca consolidar durante 2026 una política que combina saneamiento, reorganización del espacio portuario y recuperación de capacidad operativa. El Consorcio Portuario Regional Mar del Plata tiene previstos nuevos avances sobre tres cascos que hoy continúan obstaculizando sectores de trabajo y amarre, en el marco de un esquema que ya permitió retirar cinco embarcaciones inactivas durante 2025. 

Tres nuevos cascos en agenda para 2026

La novedad no pasa solo por la disposición final de esos buques fuera de servicio. El dato de fondo es que el puerto busca transformar un pasivo histórico en una mejora concreta para su funcionamiento cotidiano. En esa línea, el Consorcio proyecta llegar este año a unos 1.600 metros de frente de muelle recuperados, ampliando la disponibilidad de espacios para la operatoria y reduciendo interferencias sobre áreas estratégicas del sistema portuario local. 

Según la información difundida esta semana, los tres cascos que integran la nueva etapa del plan son Mister Big, que sería destinado a desguace, y los pesqueros Coral Blanco y Scombrus, cuya disposición final se orientaría al hundimiento controlado en el parque submarino Cristo Rey. Esos casos se suman a los cinco buques ya retirados en 2025: Giuliana, Ribazón Dorine, Sirius III, Graciela y Coral Azul. 

Por qué el retiro de buques inactivos en el Puerto de Mar del Plata impacta en la operatoria

Más allá del listado, el punto relevante para la actividad portuaria es que estos cascos ocupan sectores que podrían tener un uso logístico, pesquero o de servicios. La remoción, por lo tanto, no debe leerse únicamente como una acción de ordenamiento o de impacto ambiental, sino como una intervención sobre la infraestructura disponible para una terminal que necesita optimizar cada metro de muelle. 

Esa interpretación encuentra respaldo en documentación oficial del propio puerto. En la actualización de la “Situación del Puerto” correspondiente al 18 de marzo de 2026, todavía figuran embarcaciones como Mister Big, Coral Blanco y SCOMBRUS II dentro de la nómina de buques presentes en distintas secciones del Puerto de Mar del Plata, lo que confirma que el problema tiene una dimensión operativa concreta y visible en el uso del espacio portuario. 

En ese documento oficial aparece una precisión importante: mientras en la cobertura periodística se menciona a “Scombrus”, en la nómina del puerto figura “SCOMBRUS II”. Esa diferencia nominal no altera el sentido de la noticia, pero sí sugiere que en futuras comunicaciones oficiales convendría afinar la identificación administrativa de cada casco para evitar confusiones en torno a los procesos de disposición final. 


Desguace, traslado y hundimiento controlado

El esquema de trabajo contempla distintas alternativas según el estado de cada embarcación. Algunas pueden ir a desguace, otras ser trasladadas y, en casos específicos, destinarse al hundimiento controlado para su incorporación al parque submarino. También se informó que para los procesos de corte y desarme el Consorcio articula con un varadero de la Base Naval Mar del Plata, mientras que los costos de estas intervenciones deben ser afrontados por los propietarios de los buques. 

Para la agenda portuaria, el tema tiene un valor estratégico mayor al que sugiere una lectura superficial. La discusión no se limita a retirar barcos abandonados o fuera de servicio: lo que está en juego es la capacidad del puerto para ordenar mejor sus áreas, reducir cuellos de botella y sostener condiciones más eficientes para la actividad pesquera, logística y de servicios marítimos. En un contexto en el que cada frente operativo cuenta, la recuperación de metros de muelle equivale también a recuperar margen de gestión. 

Desde esa perspectiva, el plan del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata puede leerse como una señal de gestión sobre un problema estructural que durante años combinó inactividad, ocupación improductiva de espacios y dificultades para la organización de la operatoria. La clave para 2026 será verificar si esa hoja de ruta logra sostener ritmo, precisión administrativa y resultados visibles sobre el terreno. 

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