La reciente ejecución del cruce bajo el río Negro, Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) , mediante Perforación Horizontal Dirigida no es simplemente un avance de obra: es el paso técnico que habilita la continuidad física del corredor exportador energético que Argentina busca consolidar hacia 2026-2027.
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El crecimiento productivo de Vaca Muerta ya no depende únicamente de la capacidad de perforación en el upstream, sino de la infraestructura que permita transformar ese volumen en exportaciones sostenidas. En ese esquema VMOS emerge como la pieza estructural que conecta la expansión no convencional con el sistema portuario atlántico.
De Vaca Muerta al Atlántico: el problema logístico de fondo
La producción de crudo en la Cuenca Neuquina ha mostrado una expansión sostenida, particularmente en el segmento shale oil. Sin embargo, la capacidad de evacuación constituye el verdadero cuello de botella estructural.
Sin oleoductos suficientes:
- Se incrementa el transporte por camión, elevando costos.
- Se tensionan ductos existentes.
- Se limita la posibilidad de firmar contratos de exportación de largo plazo.
- Se reduce la competitividad frente a productores como Estados Unidos o Brasil.
El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur apunta precisamente a resolver esa restricción sistémica: ampliar la capacidad de transporte hacia la costa rionegrina y facilitar la carga en terminales marítimas de gran escala.
Desde la perspectiva logística, no se trata de una obra aislada, sino de la consolidación de un corredor energético integrado: producción – transporte – almacenamiento – exportación.

El cruce bajo el río Negro: una bisagra técnica dentro de un proyecto estratégico
En este contexto, el cruce subfluvial en cercanías de Chelforó adquiere una dimensión particular.
Las contratistas Techint y SACDE ejecutan el tramo mediante tecnología de Perforación Horizontal Dirigida (PHD), con inicio en la margen norte (PK 120) y salida en la margen sur (PK 121 aproximadamente), a distancias de 180 y 228 metros de las márgenes.
Desde el punto de vista ingenieril, los cruces subfluviales concentran los mayores niveles de exigencia técnica en un oleoducto:
- Control geotécnico en suelos aluvionales.
- Monitoreo permanente de presión de lodos para evitar fracturas no deseadas.
- Modelado de trayectoria con tolerancias mínimas.
- Integridad estructural del ducto en radios de curvatura exigentes.
En términos operativos, cualquier desvío puede impactar cronograma y costos. Por eso este tramo es considerado uno de los hitos críticos del proyecto.
Perforación Horizontal Dirigida: tecnología y gestión ambiental
La técnica de HDD permite instalar el ducto por debajo del lecho del río sin intervenir el cauce superficial ni realizar excavaciones abiertas.
El proceso contempla:
- Perforación piloto guiada.
- Ensanchamiento progresivo del túnel.
- Tendido del ducto en una sola operación de tiro.
- Ensayos y control de integridad posteriores.
Para el sector ingenieril y ambiental, este método reduce el impacto superficial y minimiza interferencias en el ecosistema fluvial, aunque exige una planificación exhaustiva en términos de modelado geológico e hidráulico.
La complejidad técnica del cruce no es anecdótica: es el punto donde convergen precisión de ingeniería, control ambiental y cumplimiento de plazos estratégicos.
Capacidad exportadora y ventana de oportunidad
El VMOS está diseñado para incrementar significativamente la capacidad de evacuación de crudo desde Vaca Muerta, con proyecciones que permitirían transportar varios cientos de miles de barriles diarios en su fase plena.
En términos macroeconómicos, esto implica:
- Mayor ingreso de divisas.
- Estabilidad en contratos internacionales.
- Reducción de cuellos de botella logísticos.
- Integración más eficiente con terminales marítimas del Atlántico.
Desde la óptica de comercio exterior, infraestructura energética y sistema portuario dejan de ser eslabones independientes para convertirse en un sistema interdependiente.
Infraestructura, competitividad y riesgo sistémico
La experiencia internacional demuestra que el crecimiento productivo sin expansión paralela de infraestructura genera volatilidad logística y pérdida de oportunidades comerciales.
En ese sentido, el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur no es únicamente una obra energética: es una herramienta de competitividad país.
El cruce bajo el río Negro, aunque técnicamente invisible una vez concluido, representa una bisagra decisiva. Si se completa conforme al cronograma previsto, Argentina avanzará en la consolidación de un corredor exportador energético robusto y escalable.
La ingeniería es el medio. La logística exportadora es el fin.






