El Sindicato de Trabajadores de TCP-Nelsury, integrante del Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (Supra), resolvió el 1° de julio un paro por tiempo indeterminado en la Terminal Cuenca del Plata (TCP) de Montevideo, con modalidad de «reintegro espontáneo». La medida comenzó a las 15 horas y se levantó a las 7:00 del jueves 2 de julio, tras 16 horas de interrupción.

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El conflicto se reactivó apenas una semana después de un paro de 48 horas, en el marco de una negociación colectiva que, según el presidente de Supra, Álvaro Reinaldo, lleva casi dos meses sin acuerdo.

El reclamo que bloqueó la mesa de diálogo

Según el comunicado de Katoen Natie, el sindicato puso como condición previa para reanudar el diálogo que la empresa «abone a todos los trabajadores un bono adicional al salario de $50.000 líquidos mensuales mientras se desarrolle la negociación», o que «otorgue 25 jornales asegurados a todo el personal, exista o no trabajo disponible«.

La compañía respondió que ese planteo «reviste una extrema gravedad, en tanto condiciona el inicio del diálogo a exigencias económicas ajenas al normal desarrollo de una negociación colectiva», y sostuvo que no podía aceptar una posición «inviable, improcedente y contraria a un proceso de negociación responsable y de buena fe».

TCP añadió que evaluará «las acciones legales que correspondan» frente a terceros ajenos a la negociación que puedan interferir en el normal desarrollo del diálogo, una aclaración que la empresa enmarcó como resguardo del proceso negociador más que como amenaza hacia el sindicato.

Una tensión que no es nueva

TCP atraviesa, desde 2025, una etapa de renegociación de condiciones laborales que comenzó con la puesta en marcha del sistema operativo Navis N4, una plataforma de gestión portuaria que ya opera en más de 300 terminales del mundo. En esa primera etapa, el sindicato pidió certezas sobre el impacto laboral de la digitalización y la empresa garantizó que no habría despidos, compromiso que sostuvo hasta hoy.

En paralelo a este proceso, la actividad de la terminal mostró variaciones: el movimiento de contenedores registró una caída de alrededor del 29% interanual en un tramo de 2025, en un contexto que combina factores operativos, comerciales y el propio proceso de diálogo laboral. A esto se sumó la salida del servicio Montevideo-Estados Unidos de MSC, que había generado cerca de 15.000 movimientos en 2025 y que la naviera redirigió hacia Río de Janeiro y Santos.

El costo para el comercio exterior regional

Por TCP transita una porción decisiva del comercio exterior uruguayo. La Unión de Exportadores del Uruguay (UEU) señaló en episodios previos que interrupciones de este tipo generan «un perjuicio difícil de cuantificar» para los operadores. La medida también repercute en cargas de transbordo de Paraguay y en operadores del litoral argentino que utilizan Montevideo como nodo de conexión transatlántica.

Cada paro suma costos de reprogramación de escalas, sobreestadías y, según advirtieron cámaras empresariales, un desgaste de reputación frente a puertos competidores de la región.

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