Un incendio en portacontenedores ocurre cada 17 días en algún punto del mundo, según el informe Safety and Shipping Review 2026 de Allianz Commercial, difundido por el World Shipping Council (WSC).
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La entidad registró más de 200 incidentes de fuego en buques durante 2025, el segundo total anual más alto de la última década, y volvió a señalar a la carga mal declarada como uno de los principales factores detrás de estos siniestros.
El peso de la carga mal declarada
Según los datos difundidos por Allianz, la declaración incorrecta, incompleta u ocultada de mercancías explica alrededor de una cuarta parte de los incidentes vinculados a la carga en buques portacontenedores. El problema excede lo administrativo: una declaración errónea puede derivar en una estiba inadecuada a bordo y complicar seriamente las tareas de extinción cuando el fuego ya se desató.
Joe Kramek, presidente y CEO del World Shipping Council, fue categórico sobre el alcance del riesgo. «No es un problema de papeleo. Es un problema de seguridad de vida o muerte«, afirmó el directivo, y agregó que «un pequeño grupo de actores irresponsables» concentra buena parte del riesgo para toda la cadena logística.
El informe de Allianz remarca que la mayoría de los cargadores cumple con la normativa vigente. Sin embargo, la minoría que oculta o declara incorrectamente mercancías peligrosas termina perjudicando también a los operadores que sí respetan las reglas.
Baterías de litio, el foco central del riesgo
Las baterías de ion-litio se consolidaron como el principal factor detrás del crecimiento de los incendios en la industria naviera. Allianz señala que su volumen de despliegue en 2025 fue seis veces mayor que hace cinco años, y proyecta que esa cifra se duplicará nuevamente hacia 2030.
El riesgo no se limita a los portacontenedores. Los buques portavehículos registran un incendio cada 37 días, una cifra que preocupa especialmente por la creciente proporción de vehículos eléctricos y equipos con baterías integradas que transportan estos buques.
Frente a este escenario, el WSC amplió su Cargo Safety Program, un sistema de screening basado en inteligencia artificial que analiza las reservas de contenedores antes de la carga para detectar mercancías potencialmente mal declaradas. La herramienta ya bloqueó miles de envíos considerados de alto riesgo antes de que llegaran a los buques.
Uno de los casos citados por el WSC ilustra el tipo de riesgo que busca prevenir el sistema: un envío declarado como «herramientas manuales» resultó ser, tras el análisis, un cargamento de herramientas eléctricas con baterías de litio, que requerían un manejo especial por su potencial de combustión.
Un desfase regulatorio que preocupa a la industria
El WSC lleva adelante gestiones ante la Organización Marítima Internacional (OMI) para actualizar la normativa de seguridad contra incendios en portavehículos, incluyendo requisitos específicos para el transporte de vehículos eléctricos.
Kramek fue claro respecto de los límites de la autorregulación del sector: «La industria hará su parte, pero no puede resolver este desafío sola. Ya existen reglas internacionales para proteger a la tripulación, los buques, la carga y la cadena de suministro. Los gobiernos y reguladores deben hacerlas cumplir».
Ese llamado cobra relevancia adicional si se considera el ritmo de las reformas en curso. Las actualizaciones que se discuten actualmente sobre el Código IMDG, que regula el transporte de mercancías peligrosas, recién aplicarían de forma plena a buques de nueva construcción a partir de 2032. Esa diferencia de tiempos deja a buena parte de la flota actual operando bajo estándares que la propia industria considera insuficientes frente al crecimiento del riesgo.
Una amenaza que también interpela a las terminales
El crecimiento sostenido del comercio de baterías de litio y equipos eléctricos alcanza también a las terminales que procesan contenedores con este tipo de carga, incluidas las que operan en el corredor de comercio exterior argentino.
La correcta declaración de mercancías en origen es la primera barrera de control, pero la capacidad de detección en las terminales portuarias se vuelve cada vez más relevante frente a un riesgo que crece más rápido que la actualización de las normas internacionales.
El informe de Allianz confirma una tendencia que la industria viene señalando desde hace tiempo: los incendios en portacontenedores dejaron de ser un riesgo aislado para convertirse en un desafío estructural del comercio marítimo global. La combinación de mayor volumen de baterías de litio, flota envejecida y normativa que avanza a un ritmo más lento que el riesgo real exige mayor control en origen y mayor inversión en tecnología de detección temprana, tanto a bordo como en tierra.







