Una movida estratégica que podría transformar el mapa de la refinación y la logística petrolera en el país.
Redacción GlobalPorts//
En los últimos días, el sector energético argentino se vio sorprendido por versiones cada vez más firmes sobre el interés de Trafigura, uno de los mayores traders globales de energía, en adquirir la refinería de Raízen ubicada en Puerto Dock Sud, así como una amplia red de estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell. Si bien Raízen –empresa controlada por el grupo brasileño Cosan y asociada a Royal Dutch Shell– no ha confirmado oficialmente una intención de venta, trascendió que habría contratado a JPMorgan Chase & Co. para evaluar alternativas estratégicas para sus activos en Argentina.
La refinería de Dock Sud no es un activo menor. Se trata de la más antigua del país, con una capacidad de procesamiento de alrededor de 300 mil m³, y con una participación significativa en el mercado de combustibles: 23% en naftas y 17% en gasoil. Su ubicación, dentro del complejo industrial portuario de Dock Sud, le otorga ventajas logísticas clave tanto para el abastecimiento del Área Metropolitana de Buenos Aires como para el comercio exterior.
Para Trafigura, que ya posee operaciones consolidadas en el país a través de su marca Puma Energy y la refinería en Bahía Blanca, esta operación podría representar un salto cualitativo en su presencia territorial y operativa. De concretarse la compra, la compañía integraría bajo su control dos plantas de refinación en puntos estratégicos del país –una en el sur bonaerense, con conexión directa al oleoducto Oldelval y a los embarques desde Puerto Galván, y otra en el AMBA, con un acceso inmediato al principal centro de consumo nacional–.
El interés de Trafigura no debe leerse solo en clave local. Desde hace meses, la firma viene desplegando una estrategia regional que apunta a convertirse en un actor central del comercio de shale oil desde Vaca Muerta hacia el mundo. La reciente conexión entre el oleoducto troncal de Oldelval y las instalaciones portuarias de Puerto Galván le permiten a la empresa proyectarse como un exportador clave desde Argentina hacia los mercados internacionales.
En ese contexto, la posibilidad de sumar Dock Sud a su estructura tiene múltiples lecturas. Por un lado, significa reforzar su capacidad de refinación y distribución doméstica, lo que le daría más volumen y control sobre el abastecimiento interno. Pero también supone agregar otra pieza a un ecosistema logístico-portuario integrado, donde cada terminal, cada ducto y cada instalación cuenta.
Una decisión que excede la compra
El caso también abre preguntas más amplias sobre la política energética nacional y el rol de los grandes operadores privados. ¿Estamos ante un nuevo ciclo de concentración en la refinación y comercialización de combustibles?. ¿Qué impacto tendría esto sobre la competencia, los precios y la dinámica de inversiones en infraestructura energética?
La eventual salida de Raízen del país marcaría un cambio profundo. Desde su llegada en 2018, la compañía venía sosteniendo inversiones y una fuerte presencia de marca. Pero el actual escenario económico y regulatorio argentino podría estar haciendo repensar estrategias a más de un jugador internacional.
Mientras tanto, Trafigura avanza. Discreta, pero firme. Su crecimiento en el país en los últimos cinco años ha sido constante, tanto en refinación como en comercialización. La posible adquisición de Dock Sud no sería un paso más, sino una definición de rumbo: el de jugar en la primera línea del mapa energético argentino y sudamericano.






