Horacio Marín anticipó que la producción de petróleo llegará al millón de barriles diarios por primera vez en la historia. Antes de que ese crudo suba a un buque, hay terminales, dársenas y ductos que ya se mueven para sostener el ritmo.
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Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, aseguró el domingo en LN+ que la producción de petróleo va a llegar al millón de barriles por primera vez en la historia, sin poner una fecha más precisa que el corto plazo. Para explicar por qué lo ve venir, dio un dato que se mide a pie de pozo: YPF tenía 12 equipos de perforación en diciembre y prevé llegar a 21 en febrero.
El millón es una proyección del ejecutivo, no una cifra alcanzada. Pero el crecimiento que la sostiene ya está en marcha: YPF marcó su máximo histórico de producción en 2025, y Marín estimó exportaciones energéticas por USD 58.000 millones para 2030, con una compañía más de cuatro veces más grande que la actual. Para el sector portuario, la pregunta empieza donde termina el yacimiento: qué pasa entre el pozo y el buque.
¿Por dónde saldría el crudo?
Vaca Muerta no exporta desde Neuquén: cada barril tiene que bajar hasta la costa. Ahí entra el VMOS, el oleoducto que amplía la evacuación de petróleo desde la Cuenca Neuquina hacia la costa de Río Negro, y con él una obra que GlobalPorts viene siguiendo desde tierra y desde el agua. Los caños del ducto submarino pasan por San Antonio Este, la plataforma Combifloat C7 trabaja frente a Punta Colorada en el tendido offshore, y alrededor de esa operación se fue armando una flota de apoyo con remolcadores como el Atlantic Dama.
Si la proyección de Marín se cumple, el cuello de botella se muda del pozo al mar.
Con el ducto construido, lo que empieza a pesar es cuántos buques se pueden atender con previsibilidad: ventanas de marea, clima, maniobras de remolque, lanchas de amarre, tiempos de rada. Son variables que no aparecen en un balance petrolero y que definen si un volumen se convierte en cargas embarcadas. Bahía Blanca, terminal histórica de salida del crudo neuquino, entra en la misma lectura: cuantos más barriles busquen puerto, más se reparte la presión entre terminales.
Antes del crudo, la arena y el acero
El salto de 12 a 21 equipos, un 75% más, se nota primero en los puertos que reciben lo que Vaca Muerta consume, antes que en los que despachan lo que produce. Cada equipo en actividad demanda arena, tubulares y caños, y esa carga tiene que entrar por algún lado. Villa Constitución, donde la licitación de la Terminal I apunta a la arena para fracking, muestra cómo el sistema portuario empieza a especializarse para ese flujo.
En un escenario de más equipos, lo previsible es que las terminales que hoy mueven estas cargas tengan que ganar en almacenaje y en velocidad de despacho. Un buque de arena demorado en el muelle es un equipo parado en el yacimiento.
Los frentes que se abren
Si el volumen crece al ritmo que proyecta YPF, la preparación portuaria pasaría por cuatro áreas:
- Dársenas y muelles: más frecuencia de buques exige más posiciones de atraque disponibles al mismo tiempo.
- Almacenaje: cuanto más se produce, más importa el tanque que amortigua entre la llegada del ducto y la salida del buque.
- Calado y accesos: el porte de los buques define qué canales y qué terminales entran en juego.
- Servicios a buques: remolque, amarre y flota de apoyo escalan con cada maniobra adicional.
Nada de esto depende de que el millón llegue en una fecha puntual. Lo que marca el ritmo es la actividad que Marín describió: equipos que se suman mes a mes, cargas que empiezan a moverse y una costa que tiene que estar lista antes de que el crudo la necesite.







