La subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, advirtió que la guerra comercial impulsada por el expresidente Donald Trump genera un impacto más impredecible y asimétrico que la crisis del COVID‑19, dificultando la labor de los bancos centrales en los mercados emergentes.

Por Violeta García, GlobalPorts//

En declaraciones al Financial Times, Gopinath afirmó: “Esta vez el desafío será mayor para ellos, en comparación con la pandemia”. Agregó que, si bien durante la crisis sanitaria los bancos centrales de economías en desarrollo aplicaron rápidamente estímulos monetarios, en la actual guerra comercial los efectos son dispares: “Los bancos centrales de todo el mundo se movían en la misma dirección… pero esta vez el shock tiene efectos diferenciales”.

Adicionalmente, señaló que, debido a estos desequilibrios, la situación “se parece más a un choque de demanda”, lo que implica menor inflación y menor crecimiento, pero con mayor volatilidad financiera global. También comentó que los mercados emergentes están “navegando a través de la niebla por la imprevisibilidad de la política comercial estadounidense.

Según Gopinath, los bancos centrales emergentes enfrentan un dilema: ¿recortar tasas para estimular la economía interna o mantenerlas para evitar la fuga de capitales y proteger la moneda local?.

Gopinath urgió a EE.UU. a reducir su déficit y elevar su deuda, que alcanzó los 36 billones USD, alertando que la incertidumbre comercial sigue afectando el crecimiento de la economía estadounidense. Además de las advertencias de Gopinath, la directora gerente Kristalina Georgieva enfatizó en una reunión del FMI-Banco Mundial en Washington que es indispensable “moverse con rapidez” para resolver las disputas comerciales y evitar un deterioro del crecimiento global, recordando que las tarifas de EE.UU. están generando retrasos en inversiones y gasto de los consumidores

La advertencia del FMI pone en evidencia una creciente fragilidad en los mercados emergentes, que enfrentan hoy un contexto internacional marcado por mayores tensiones comerciales y menor coordinación monetaria global. A diferencia de la pandemia, en la que los bancos centrales actuaron de manera sincronizada para estimular la economía, la actual guerra comercial ha fragmentado las respuestas, dejando a muchos países en desarrollo en una posición más vulnerable frente a la volatilidad financiera y los shocks externos.

La incertidumbre generada por los aranceles de Estados Unidos no solo desalienta las inversiones y el comercio, sino que además dificulta la formulación de políticas económicas internas efectivas.

En paralelo, la economía estadounidense atraviesa un momento de cautela: si bien el empleo continúa en crecimiento, las empresas se muestran reacias a realizar nuevas inversiones ante el riesgo de que las tensiones comerciales escalen aún más. La Reserva Federal, por su parte, mantiene una postura vigilante y se resiste a recortar las tasas de interés hasta no tener garantías de que las medidas proteccionistas no dispararán una nueva ola inflacionaria.

Esto genera un escenario incierto no solo para EE.UU., sino también para los países que dependen en gran medida del comercio global y del flujo de capitales internacionales.

Desde la comunidad internacional, y en particular desde el FMI, se hace un llamado urgente a reducir las tensiones comerciales y avanzar hacia soluciones multilaterales que devuelvan previsibilidad al sistema económico global. De no lograrse, los países emergentes seguirán soportando las consecuencias más severas de una guerra que, aunque iniciada por una potencia, tiene efectos desproporcionados sobre las economías más frágiles.

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