El Ente Administrador Puerto Ibicuy impulsa un proyecto para convertir al puerto entrerriano en nodo central de la cadena logística del fracking. La iniciativa busca reemplazar parte del transporte terrestre por vía fluvial, reducir costos y aliviar el deterioro de la infraestructura vial.
GlobalPorts | Puertos y Logística
El Puerto Ibicuy avanza como alternativa fluvial para el transporte de arena silícea a Vaca Muerta. El Ente Administrador Puerto Ibicuy (EAPI) trabaja en un proyecto para convertir al puerto entrerriano en nodo central de una cadena logística más eficiente. El objetivo es reemplazar parte del volumen que hoy viaja en camión por una ruta fluvial que baje costos y alivie el deterioro de las rutas.
Un momento que no es casual
Las declaraciones del EAPI no llegan en el vacío. Se producen cuando el debate sobre la logística de la arena silícea escaló al centro de la agenda nacional. El detonante fue el anuncio del ministro Federico Sturzenegger de enviar al Congreso una reforma de la Ley de Cabotaje fluvial.
Como publicó GlobalPorts días atrás, la reforma podría ser la palanca regulatoria que haga viable a escala el transporte fluvial de arena hacia Vaca Muerta. La propuesta enfrenta resistencias gremiales, interrogantes técnicos sobre el tramo final de la ruta y tensiones ambientales en origen. Pero la coincidencia entre la agenda nacional y la posición del gobierno entrerriano no es casual.
Matías Regalado, presidente del EAPI, confirmó la iniciativa a medios de prensa locales de Entre Ríos. Señaló que el proyecto se alinea con los objetivos provinciales de liberar la navegación y fortalecer las economías regionales. También confirmó que el EAPI mantuvo reuniones con autoridades nacionales para exponer el potencial logístico del puerto.
«Venimos trabajando hace tiempo para que parte de la arena silícea que hoy se transporta por camión hacia Vaca Muerta pueda salir por vía fluvial desde el Puerto de Ibicuy. Es un proyecto estratégico, porque mejora la competitividad, reduce costos logísticos y también evita el deterioro enorme que sufre la infraestructura vial», subrayó Regalado.
El funcionario destacó además el respaldo del gobernador Rogelio Frigerio. «La política portuaria que estamos llevando adelante tiene apoyo real del gobierno provincial. Para transformar un puerto en un motor de desarrollo hace falta gestión, pero también decisión política«, añadió.
Por qué Puerto Ibicuy
La apuesta por el Puerto Ibicuy tiene sustento geográfico e infraestructural. El puerto cuenta con 34 pies de calado y se ubica a solo 3.000 metros de la Vía de Navegación Troncal. Eso le da acceso directo al sistema de la Hidrovía.
Entre Ríos abastece más del 80% de la demanda nacional de arena silícea para fracking. El material extraído en Ibicuy y Diamante se destaca por su alta pureza y forma esférica. Esos atributos mejoran la eficiencia de la fractura hidráulica y explican por qué las operadoras lo prefieren pese a los costos del traslado.
El problema no es la calidad del insumo. Es el costo de llevarlo. Más del 70% del valor final de la arena corresponde a la logística. Hoy esa logística descansa casi exclusivamente en el transporte terrestre. En marzo de 2026, el perito Jorge Lasala reportó entre 3.500 y 3.800 camiones diarios transportando arena desde el Litoral. Las proyecciones apuntan a 7.000 unidades hacia fin de año.
El gobierno provincial ya dio señales concretas de compromiso. En 2024, el EAPI firmó un acuerdo con la empresa PTP Warrant para invertir 12 millones de dólares en infraestructura. Las obras incluyen la reconstrucción del muelle de cargas generales y un frente de atraque para barcazas, pendientes desde hace tres décadas. Para Guillermo Misiano, presidente de PTP Warrant, el Puerto Ibicuy es «un gigante dormido» con el mismo potencial que hoy exhibe Nueva Palmira, en Uruguay.
El desafío logístico que queda por resolver
La propuesta del EAPI se inscribe en un corredor multimodal más amplio. El sector privado viene diseñando una ruta que combina transporte fluvial, marítimo y terrestre: arena que sale de Ibicuy por el Paraná, llega al puerto de San Antonio Este en Río Negro y desde allí continúa hasta la Cuenca Neuquina.
La viabilidad del último tramo sigue siendo el punto más discutido. El río Negro no reúne condiciones de navegabilidad para barcazas de carga pesada en todo su recorrido. Eso abre la puerta a la opción ferroviaria como eslabón final de la cadena.
Más allá de los interrogantes técnicos, la declaración del EAPI confirma que la ventana de oportunidad es real y que Entre Ríos la está mirando de cerca. Si la reforma del cabotaje avanza en el Congreso, el Puerto Ibicuy podría dejar de ser el gigante dormido del que hablan desde hace años y convertirse en un eslabón concreto de la cadena energética nacional.






