Fertil Pampa construye en Bahía Blanca silos, planta desaladora y muelles propios para exportar 2,1 millones de toneladas anuales de urea granulada. En el cordón industrial rosarino, el proyecto que podría hacerle competencia sigue sin resolver el problema de base: no tiene gasoducto.
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La infraestructura detrás de la exportación de urea Bahía Blanca
La exportación de urea Bahía Blanca empieza a tomar forma en los planos de Pampa Energía: silos de almacenaje, una planta desaladora propia y muelles preparados para cargar tanto camiones como buques graneleros con destino de exportación.
Es la infraestructura logística de Fertil Pampa, la planta de urea granulada que el grupo de Marcelo Mindlin levanta con una inversión de USD 2.700 millones —ya aprobada por el RIGI— y que arrancaría a producir 2,1 millones de toneladas anuales a fines de 2029. A 650 kilómetros de allí, en el cordón industrial de Rosario, la otra punta de esa misma ecuación —convertir el gas de Vaca Muerta en fertilizante para embarcar por el Paraná— sigue sin resolver el problema más elemental: todavía no tiene gasoducto.
El contraste no es casual. TGN acaba de presentar el Gasoducto Manuel Belgrano, un troncal de 753 kilómetros entre Tratayén y La Carlota (Córdoba) por USD 2.200 millones, mientras el tramo que conectaría Vaca Muerta con Santa Fe —la segunda etapa del Gasoducto Perito Moreno, entre Salliqueló y San Jerónimo— permanece frenado por decisión del gobierno de Milei desde 2024.
Ese tramo es, además, el que pasaría por el departamento San Lorenzo, corazón del cordón industrial-portuario donde Pampa cerró en julio su planta de caucho sintético y donde circula, sin confirmación en otras fuentes, la versión de una segunda planta de urea por unos USD 1.800 millones.
¿Por qué el gas no alcanza sin gasoducto propio?
Una planta de urea sin salida de exportación resuelta no compite: la producción tiene que llegar a mercado con costos logísticos que no perforen el margen. Bahía Blanca ya arrancó a resolver esa cuenta antes que la cuenca del gas esté terminada.
La ingeniería de Fertil Pampa contempla, en un mismo predio:
- Planta desaladora, para no comprometer agua dulce de la cuenca en un proceso industrial de esa escala.
- Silos de almacenaje dimensionados para sostener el ritmo de una planta que produce todo el año pero exporta por barco, con ventanas de embarque más discretas.
- Instalaciones de carga a camión, para el mercado interno y regional por vía terrestre.
- Muelle propio para buques, que evita depender de terminales de terceros y de sus ventanas de asignación en un puerto que además mueve hidrocarburos, GNL y agroexportación.
Esa integración —planta, almacenaje y muelle bajo un mismo operador— es la que todavía no tiene, ni puede empezar a tener, cualquier proyecto de urea en el cordón rosarino mientras no esté saldada la pregunta previa: de dónde sale el gas.
Bahía Blanca corre con el reloj a favor
La cronología juega en contra de Santa Fe. El Belgrano recién estaría operativo en abril de 2029, siete meses antes de que Fertil Pampa empiece a producir; pero ese gasoducto no pasa por Rosario, sino por Córdoba.
Para el corredor santafesino no hay ni siquiera esa referencia: el gobierno nacional reemplazó la obra original por ampliaciones de compresión de menor escala, sin licitación ni cronograma definido.
El sindicato petroquímico SOEPU, impulsa un proyecto de ley provincial para declarar el tramo Salliqueló-San Jerónimo de interés público, estratégico y prioritario —una gestión con destinatario concreto, pero que todavía no destraba nada en los hechos.
El eslabón que le falta al Paraná
Para la hidrovía, la cuenta es simple: cada tonelada de urea que se resuelve embarcar en Bahía Blanca es una tonelada que no pasa por las terminales del Gran Rosario ni genera actividad para el complejo portuario del Up-River, justo en un momento en que esa zona necesita reconvertirse después del cierre de la planta de caucho.
La ventaja de la exportación de urea Bahía Blanca no está solo en el gas: está en haber resuelto primero la logística de salida. Mientras el debate político se concentre en qué provincia recibe el próximo gasoducto, el negocio de exportar fertilizantes ya se está jugando —y ganando— puerto por puerto.







