Con más de 9 millones de toneladas movilizadas en 2025, Puerto Quequén volvió a señalar la necesidad de fortalecer rutas, accesos y planificación logística para acompañar el crecimiento del flujo de cargas.

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Puerto Quequén volvió a plantear uno de los principales desafíos que enfrenta su operatoria de mediano plazo: la necesidad de mejorar los accesos logísticos y acompañar con infraestructura terrestre el crecimiento del movimiento de cargas.

Durante la Mesa Redonda de la Fiesta Provincial del Trigo, realizada en Tres Arroyos, representantes del Consorcio de Gestión señalaron que en 2025 salieron 9 millones de toneladas por la estación marítima y advirtieron que ese volumen equivale a unos 300 mil camiones por año circulando por la red vial regional.

La referencia puso el foco en una cuestión estructural para el hinterland de Puerto Quequén: la presión creciente que el aumento del flujo de granos ejerce sobre rutas, accesos y corredores de tránsito pesado vinculados con la actividad portuaria.


Un puerto con capacidad operativa y mayores exigencias en tierra

El planteo se da luego de que Puerto Quequén cerrara 2025 con un récord de 9.009.768 toneladas movilizadas, consolidando un nivel de actividad que confirma su relevancia dentro del sistema agroexportador bonaerense.

Ese desempeño permitió ratificar la capacidad operativa de la terminal y su potencial para sostener mayores volúmenes. Sin embargo, también volvió más visible la necesidad de reforzar la infraestructura logística terrestre que conecta al puerto con su área de influencia productiva.

En ese marco, la discusión no se limita al funcionamiento del frente marítimo o de las terminales, sino que incorpora la situación de rutas provinciales, accesos urbanos, cruces estratégicos y circuitos de ingreso y egreso de camiones.

La dependencia del camión como eje del debate

Uno de los puntos centrales del análisis es la elevada participación del transporte automotor en el movimiento de mercaderías hacia Puerto Quequén. El dato de los 300 mil camiones anuales resume con claridad el peso que tiene hoy la red vial en la logística del puerto.

A medida que aumentan la producción y los embarques, esa dependencia del camión incrementa la demanda sobre la infraestructura regional y obliga a revisar condiciones de circulación, seguridad vial, tiempos logísticos y capacidad de respuesta de los accesos.

En este contexto, la necesidad de un plan logístico regional aparece asociada no sólo a la mejora de rutas y accesos, sino también a una mirada más amplia sobre la organización de los flujos de carga.


La agenda multimodal vuelve a cobrar relevancia

Junto con la infraestructura vial, el debate reabre la discusión sobre la necesidad de diversificar la matriz de transporte vinculada al puerto.

En los últimos años, Puerto Quequén también ha impulsado la reactivación del ferrocarril de cargas como parte de una estrategia orientada a ampliar su hinterland y reducir la dependencia casi exclusiva del camión en el traslado de granos y otros productos.

Desde esa perspectiva, la agenda logística de mediano plazo combina dos planos complementarios: por un lado, el mejoramiento de corredores, accesos y puntos críticos del tránsito pesado; por otro, la incorporación de alternativas multimodales que permitan distribuir de manera más eficiente los volúmenes transportados.

Infraestructura regional y planificación

La necesidad de intervenir sobre la infraestructura de acceso al puerto no es nueva. Distintos estudios, proyectos y planteos institucionales ya habían identificado corredores y sectores sensibles para la circulación de cargas, entre ellos la Ruta 88, la Avenida Circunvalación, la Ruta 228, la Ruta 86, la Avenida Almirante Brown y el Puente Taraborelli.

En ese sentido, el planteo expresado en Tres Arroyos vuelve a actualizar una discusión que excede el plano local y se vincula con la competitividad logística de una región productiva de alta gravitación para el comercio exterior.

La evolución de Puerto Quequén muestra que el crecimiento portuario requiere, cada vez más, una articulación estrecha entre capacidad operativa, conectividad terrestre y planificación regional.


Un desafío para la próxima etapa

El escenario planteado por las autoridades del Consorcio refleja una etapa distinta en la evolución del puerto. Con una operatoria consolidada y niveles récord de movimiento, el centro de la discusión comienza a desplazarse hacia las condiciones logísticas que permiten sostener ese crecimiento en el tiempo.

En ese marco, la mejora de accesos, la adecuación de la infraestructura vial y el desarrollo de una estrategia multimodal aparecen como factores clave para acompañar la expansión de Puerto Quequén y fortalecer su inserción dentro del sistema agroexportador argentino.

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